17 de diciembre 2001 - 00:00

Cumbre UCR enfrentó a De la Rúa y puso al partido cerca del cisma

Cumbre UCR enfrentó a De la Rúa y puso al partido cerca del cisma
El debut del nuevo comité nacional de la UCR en la ciudad cordobesa de Villa Giardino pudo haber terminado en un escándalo. El momento de mayor tensión se produjo luego de que Ramón Mestre salió a defender al oficialismo y Jesús Rodríguez, uno de los más entusiastas detractores de la gestión delarruista, quiso tomar el micrófono para retrucarle. El diputado casi termina envuelto en secuencia de lucha greco-romana con el senador mediterráneo Rubén Martí, aliado del ministro de Interior.

Tal como se preveía, Federico Storani y sus amigos, Leopoldo Moreau y Rodríguez, profirieron fuertes críticas al gobierno como si el primero nunca hubiera formado parte de él, y menos aún ministro de la estratégica área de Interior. «En este gabinete parece que no hay radicales», largaron casi a coro los provinciales, con el auxilio del porteño Jesús.

No se hicieron rogar los reproches a Fernando de la Rúa por la presencia de Domingo Cavallo, al frente del Palacio de Hacienda. «Es una vergüenza para nosotros», insistieron los bonaerenses, más Rodríguez, último jefe de Economía de Raúl Alfonsín en el '89.

En silencio, pero mordiéndose los labios, escuchaban los caciques locales. Mestre, flanqueado por Martí, sólo habló cuando le tocó el turno para no polemizar y cumplir con las reglas del plenario. «No me cabe la frase equivocada de que no hay hombres del partido en el gobierno», comenpresidente. Los presentes sabían que Mestre renegó de hacer la Alianza en Córdoba y mantuvo en solitario a la UCR, aún cuando perdió contra el peronismo más de una vez desde el '99.

Precisiones

A medida que iba hablando, Mestre tomaba fuerza en el contraataque. «Los radicales -subrayó sin mirar a Storani, Moreau y compañía-debemos asumir que somos gobierno, sin ideologismos baratos ni intereses».

Cuando parecía que había terminado, dio precisiones sobre lo que quería decirle a los sensores del oficialismo.
«Estoy cansado de los que critican, pero después pasan por ventanilla a cobrar todos los meses», continuó ya lanzado. «Moreau y Storani se quejan, pero metieron a sus punteros y amigos en el PAMI y la ANSeS», agregó el funcionario mediterráneo.

Rodríguez
también tuvo una dedicatoria en el discurso de Mestre. «Jesús -lo denunció- tiene una fundación que se sostiene con plata del Congreso». Martí, que fue subsecretario de Asuntos Municipales de Interior hasta que asumió la banca de senador, compartía los conceptos de su ex jefe, pero no estaba completamente satisfecho. Habían convenido que ninguno de los dos hablaría en el Comité Nacional de Villa Giardino.

Sin embargo, lo defendió cuando
Jesús Rodríguez amagó con arrebatar el micrófono para discutir con Mestre. «Voy a contestar...», atinó a decir el líder del Ateneo del Centenario. Martí pegó un brinco y lo dejó sin audio. Hubo un forcejeo en el ínterin que casi deriva en una riña de proporciones.

El vice del Comité Nacional,
Juan Manuel Casella, a pesar de sus acuerdos con Fredi y Moreau, aclaró que «esto no es una asamblea y, en consecuencia, cada uno debe hablar cuando le toca y no polemizar».

El ex interventor de Corrientes admitió después, durante una reunión social en La Cumbre a última hora del sábado, que se alteró un poco en el plenario.
«Alguien tenía que decirle a porteños y bonaerenses que tienen doble discursos y que nunca ponen el pecho cuando tienen que defender al gobierno de su partido», despotricó Mestre algo menos molesto que a la tarde.

Además de
Martí, tampoco abrió la boca Mario Negri. Aunque, de acuerdo con los reglamentos sólo podían hablar diputados, senadores, presidentes de bloque y titulares de la UCR, nadie le hubiera negado a Negri opinar y no sólo porque dejó de ser legislador 5 días antes. Los mestristas interpretaron que, en líneas generales, Negri comparte el criterio casi opositor de Storani, Moreau y Rodríguez.

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