Había tanto sigilo en Puerto Madero, secreto celular casi terrorista, que inevitablemente la SIDE se interesó en la reunión. Es que su jefe, Héctor Icazuriaga, no tendrá pinet, pero sí curiosidad. Y envió a más de un delegado para averiguar lo que crípticamente transmitían «escuchas» telefónicas sobre personajes amigos y no tanto: misterioso encuentro a metros del restorán Siga la Vaca, no por la avenida principal, sino ingresando por las tinieblas del río (mucho más sospechosas a esa hora de la noche), con autos blindados y «culatas» de todo pelaje, en una suerte de baticueva cuyo propietario era desconocido (o tan conocido que ni siquiera figura en la escritura). En la entrada, para los convocados de la logia, se había instalado un cartel para entendidos: «Cumpleaños de Luis B». Los invitados creían que era una fiesta; el informante de la SIDE dijo que era una asociación ilícita.
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Ya anticipó ayer este diario la celebración con algún incidente posterior que, por motivos políticos y sindicales -es una forma de decir-había provocado el sesentón gremialista Barrionuevo. Hasta expuso a su familia en el festejo para brindar, bruschetta de salmón y cordero patagónico mediante (como corresponde al nuevo oxígeno sureño de Barrionuevo), con hombres del gremialismo, de la política, peronistas y radicales, menemistas y oficialistas. Lo que se dice una cumbre interdisciplinaria.
Empezando con el radical Enrique «Coti» Nosiglia -quien a cada interlocutor le reservaba una frase al oído, para que nadie escuchara-y siguiendo con el ex secretario personal de Carlos Menem, Miguel Angel Vicco; y el ex varias veces ministro del riojano, Antonio Erman González, ambos alelados porque los introducían a una fiesta con caras cercanas a la farándula y al gobierno. Para ellos era como un despertar del exilio social que atraviesan hace años. Porque al ágape íntimo y secreto también llegaron el codiciado empresario Julio Comparada -y su compañera no menos codiciada, la rubia Panam-, el mismo que todavía no se repuso del intercambio de trompadas con los hermanos Mascardi por intereses contrapuestos en Independiente. Estaba listo, entonces, por si la noche se ponía pesada.
Y en honor a la gordura dieron el sí sindicalistas como Norberto Latorre ( gastronómico, autor de todos los libretos que luego difunde Barrionuevo), Reynaldo Hermoso ( químicos), Angel García ( seguridad), Omar Suárez (SOMU), un ex de la actividad, Jorge Triacca, y dos joyas de la corona cegetista, devotos de Kirchner, amplios como él: Juan Manuel Palacios (transporte de pasajeros) y el inefable Hugo Moyano. Los dos pasaron como vértigo, no vaya a ser que los registre un fotógrafo o un espía de la SIDE y, luego, se les complique la relación y los negocios con el gobierno (ya son públicos y más que cuestionables los enredos del camionero con toda el área de Julio De Vido, quien no se sabe si es intermediario de Kirchner o duerme el sueño de los justos santacruceños premiados con la ignorancia).
Voces menos conocidas como el empresario Oscar Ghezzi, Osvaldo Agosto, no podían precisar ayer -quizá por cierto revuelo del final-si también había asistido Armando «Bombón» Mercado, un « muchacho» formado en el SUPE de Diego Ibáñez (nadie se olvida de Menem), del Sur, claro, quien alguna vez se casó con Alicia Kirchner y ahora, con ella se ve poco, pero a su cuñado le presta servicios acercándolesindicalistas de nota y prestigio (algunos de los presentes), punteros del interior y, como premio a tanto esfuerzo, el gobierno le ha confiado la atención, limpieza, orden, aliño y escrutinio del Tango 01. Lo tiene tan bien al avión que no casualmente lo llaman «el bomboncito».
Como es de imaginar -según lo que contaban en la SIDE-, tanta democracia participativa en gente sin Veraz, casi todos interesados en la letra «K» porque brinda juventud, empezando por el cumpleañero que confesóen autocrítica dolorosa (en tono sindical, obvio) que estaba arrepentido de los huevazos que le arrojaron en Catamarca a Cristina Kirchner, cuando ella viajó para voltear al propio Barrionuevo. «Sé que no me lo perdonan», admitió, pero igual se esfuerza en busca de esa clemencia. Hay testigos. Otros, sin embargo, le advertían que Kirchner era implacable en el rencor y, a propósito, un radical de mustia voz sostuvo: «En el cumpleaños de Alfonsín, hace 10 días, Raúl comentó que él sabía que el santacruceño era intolerante y autoritario, pero que no había imaginado que era tanto». Después, claro, la piedad por Cristina se mutó en crítica, a pesar de que Graciela Barrionuevo, la esposa del celebrante, la defendió a capa y espada porque «fuimos compañeras de banco y de banca en Diputados». Y debió ser así, porque Luis agregó para que sonara alarma en la grabación de la SIDE: «Ellas dos se conocen todos los secretos». Pero, también admitió: «A mí no me cuenta nada».
Otra mujer fue víctima, claro, de las pullas gremiales: Graciela Ocaña, hoy al frente del PAMI. Se habló de todo y, lo más interesante fue escuchar la lista de altos ejecutivos de ese instituto que responden a Federico Storani. Se habló de Perón, los montoneros padecieron la misma ira que sufrieron las mujeres con la misoginia sindical y, por último, ya desbordados por la alegría de haber llegado hasta donde llegaron y, con la expectativa de llegar todavía mucho más alto gracias a Kirchner, hubo varios brindis. Demasiados. Burbujas que, como siempre, después generaron alguna batahola por nimiedades, lo que sirvió a uno de los menemistas vivos para decir: «Esto yo ya lo vi antes».
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