19 de diciembre 2000 - 00:00

Cupo femenino desbarata cálculo de candidaturas

Ante la inminencia de la firma del decreto reglamentario de la ley de cupo femenino, los partidos políticos, de cara a las elecciones del año próximo, empiezan a devanarse los sesos ante el conflicto interno que les genera su cumplimiento. Dejaron avanzar tanto el tema que ahora se ven enfrentados a la obligación concreta de acatarlo, y han descubierto que no hay tantas mujeres con suficiente cartel político.

Fernando de la Rúa
firmará esta semana otro decreto reglamentario de la Ley 24.012 de cupo, ampliatorio de uno emitido por Carlos Menem en 1991. En esa norma se volverá a reiterar, como para que no quede ninguna duda, que «cuando se eligen dos candidatos, cada uno de ellos debe ser de distinto sexo». Es decir que en el caso de los nominados por cada uno de los 24 distritos electorales -23 provincias y la Capital Federal-, para renovar el Senado, deberán alternarse un varón y una mujer.

Y sobre esto aseguró la funcionaria de Interior Nilda Garré que en el caso de renuncia o muerte de la dama, el suplente también debe ser mujer. Como para evitar triquiñuelas que terminen desvirtuando el sentido del cupo femenino. Es más, la alternancia del cupo, en este caso del piso de 30 por ciento, para el caso de los candidatos a diputados nacionales, alcanzará hasta el máximo de las bancas que se renuevan (provincia de Buenos Aires), que es de 35 nominados.

Problemas

Hasta aquí un logro que han alcanzado las dirigentes políticas, incluida la reforma de la carta orgánica de la UCR el fin de semana pasado en Paraná, donde se incorporó formalmente el cupo. En el PJ ya se había cumplido en su momento con esta reforma, impulsada por Menem.

Sin embargo, cuando se avizora que en los tres primeros meses del siglo que comienza se iniciarán los escarceos para determinar quiénes serán las candidatas, en los partidos comienzan a agarrarse la cabeza por las nominaciones. El peronismo tiene una larga tradición incorporando mujeres a sus listas, y son más conocidas, por lo menos en sus provincias. Es en la Alianza donde los problemas son mayores. Más aún cuando la integración de un varón y una mujer, o viceversa, debe repartirse entre la UCR y el Frepaso. Y este último no se caracteriza por tener una gran estructura humana.

Más bien es lo contrario, lo cual generará un problema adicional al tironeo habitual: quién pone el candidato varón.

En el gobierno se admite en sordina que se tomó la determinación de avanzar firmando el decreto reglamentario ampliatorio, para evitar que hechos como el protagonizado en Córdoba por José Manuel de la Sota y su esposa, Olga Riutort -donde se aprobó por ley 50 por ciento de cupo femenino para todas las candidaturas-, terminaran llevándose todo el crédito político.

Además, en una elección que se considera clave para el 2003 y el primer test de la actual administración, los enclaves partidarios saben que las candidatas deben tener suficiente cartel y ser creíbles en su lanzamiento mediático. Para que junto al candidato varón traccionen la lista y no terminen convirtiéndose en un lastre de imposible arrastre. Tan fino se está hilando que desde el Frepaso se analizó la candidatura de
Cristina Zuccardi para integrar la dupla al Senado por Mendoza, si del otro lado está Raúl Baglini o Víctor Fayad. Sin embargo, el hecho de que su esposo, el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique, ya no esté en el gobierno y pueda evocárselo en la provincia vinculado con el escándalo de los sobornos del Estado, la debilitó.

Luz propia

No son tantas las mujeres con cartel público ya hecho. De la Alianza brillan con luz propia Elisa Carrió (UCR-Chaco) y María Teresa Morini (UCRCórdoba), aunque en esta última provincia los radicales se consideren «muy machistas». Tanto que vengándose hubo diputadas provinciales radicales que votaron la ley de 50 por ciento, alzadas contra las directivas del partido.

En la Capital Federal las radicales son más:
Florentina Gómez Miranda, Cecilia Felgueras, Gabriela González Gass y Norma Allegrone son algunas de las ya anotadas para confrontar en las negociaciones internas. En Buenos Aires la mala noche de Graciela Fernández Meijide y Mary Sánchez pone a la Alianza en una difícil emergencia.

En el peronismo el conflicto es parecido aunque las mujeres hace ya rato que vienen activando junto a los varones. Es el caso de
Cristina Fernández de Kirchner, que ya anunció que será candidata por Santa Cruz. La propia Riutort o Beatriz Raijer por Córdoba; Mabel Müller o Graciela Giannetasio por Buenos Aires; Liliana Gurdulich por Santa Fe, y Sonia Escudero o Lelia Chaya por Salta. Muchas de ellas llegarán al Congreso convertidas en senadoras o diputadas nacionales en diciembre del 2001.

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