20 de marzo 2008 - 00:00

Dádiva al ex presidente

Casi inadvertido, como una sombra, se esfuma el alquiler o la renta que paga (o no) el ex mandatario Néstor Kirchner por las generosas oficinas que ocupa en un piso de categoría -como le corresponde- en un inmueble ya famoso de Puerto Madero. Nadie entonces conoce los montos del servicio, aunque algunos aseguran que existe un contrato con el locador. Nunca se exhibió. Tampoco, por ahora, había trascendido el nombre de quien facilita en arriendo ese inmueble, aunque todas las versiones indican que el propietario es el próspero y siempre acertado empresario Eduardo Elsztain. O, tal vez, una de las tantas empresas que posee. Para que nadie considere que Elsztain le aporta una dádiva a Kirchner -cuestión que, por otra parte, provocaría suspicacias-, por la salud y su buen nombre propio, por no hablar del que porta el ex presidente, convendría formular algún tipo de aclaración. Las gentilezas gratuitas a políticos, sobre todo a quienes no las necesitan, y por parte de quien podría colaborar con personas anónimas más desprotegidas, no parecen acordes con estos tiempos de presunta transparencia. Ya que un mínimo observador que bucee en los negocios de Elsztain y sus conexiones con el Estado (es proverbial su amistad y buen trato, sin otras prestaciones, con otros funcionarios actuales y del pasado) encontraría razones para endilgarle cargos, seguramente falsos, sobre contratos, operaciones, concesiones o inside information que no merece recibir. Un detalle que un abogado recién recibido podría salvar hoy mismo, evitando inclusive una mácula en la trayectoria de quien gobernó a los argentinos hasta hace 100 días.

Dejá tu comentario

Te puede interesar