11 de octubre 2007 - 00:00

De contar balas a la biblioteca

Puede dormir en paz el vecino de a pie: el sistema de defensa exterior de la Argentina ya tiene bibliotecario. El gobierno designó a cargo de tamaña responsabilidad a un experto, el ex militar, ex diplomático y ex diputado José Luis Fernández Valoni, quien es otro ejemplo de cómo la atracción por estar en la grilla estatal fuerza a algunos ingenios criollos a hacer una retrocarrera.

Por un resolución del 18 de setiembre pasado, la ministra Nilda Garré se vio forzada a crear un sistema que se ocupe de «ampliar y coordinar la marcha de los esfuerzos ya en curso para conectar y extender las redes virtuales y la disponibilidad de las bibliotecas existentes dependientes de los distintos componentes de este ministerio». Este ex militar dado de baja por haber participado en una asonada democrática bajo el gobierno de facto de Alejandro Lanusse (1970) se soñó contando balas u ordenando brigadas, pero termina contando libros y ordenando anaqueles.

Para lograrlo, debió dejar las convicciones en la puerta del ministerio: hasta que lo designaron asesor del Ministerio de Defensa, había jurado lealtad al hoy candidato presidencial Jorge Sobisch. «Yo creo en el modelo que se está llevando adelante en Neuquén con un gobernador que ya ha sido intendente de la ciudad de Neuquén y gobernador, electo ya por tercera vez», se jugó en un reportaje en noviembre de 2005.

La foja de servicios de este funcionario es larga dentro de los gobiernos peronistas. Acompañó a Domingo Cavallo cuando era canciller y también en el Ministerio de Economía; fue embajador en Ecuador, país que quedó mezclado en tráfico de armas con la Argentina que llevó a sus ex jefes hasta el calabozo.

Después fue diputado nacional por Acción por la República, cuando Cavallo era una estrella de la política, ahora como funcionario de la Alianza.

Cuando Garré pasaba por una de sus habituales tormentas como funcionaria, estuvo a punto de ser ministro de Defensa. Fue hace un año, pero los mirones de la Casa de Gobierno registraron su presencia en la CGT en el acto duhaldista de traslado de los restos de Juan Perón el 17 de octubre de 2006. Esa visita inconveniente -motivada en una militancia que nadie puede desmentir- le hizo retroceder tantas casillas que lo pusieron en actual cargo de bibliotecario. Allí espera una nueva oportunidad.

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