1 de marzo 2001 - 00:00

De la Rúa promete no hacer electoralismo

Fernando de la Rúa inaugurará hoy el período de sesiones ordinarias del Congreso con el clásico discurso frente a la Asamblea Legislativa en el renovado recinto de Diputados. Ayer por la noche el Presidente seguía dando los últimos retoques a su «Mensaje sobre el estado de la Nación», tal el nombre técnico del discurso, mientras se mantenía la reserva del contenido al punto que esta vez no se utilizó la imprenta del Congreso para realizar las copias de estilo. Para recibir a De la Rúa los peronistas prepararon un paquete de medidas. Después de muchos cabildeos decidieron no boicotear el mensaje presidencial -como habían pensado en algún momento-, pero anunciaron que pedirán el juicio político de Chrystian Colombo y José Luis Machinea, por supuestas irregularidades en la renegociación de contratos de concesión con empresas ferroviarias.
El eje central del discurso de
De la Rúa, se supo, estará centrado en la economía y las perspectivas de crecimiento a la sombra de los beneficios del blindaje financiero. Pero también habrá un llamado a la cordura y madurez política para que las elecciones de octubre próximo no impidan los «necesarios consensos sobre políticas de Estado». tral

También estarán presentes las reformas tributaria y administrativa estatal, la estrategia del crecimiento, la inserción de la Argentina en el mundo, la lucha contra el desempleo y el trabajo en negro. No se descarta también la inclusión de una breve autocrítica por alguna de las medidas tomadas el año pasado.

El año pasado, el discurso de De la Rúa ante la Asamblea Legislativa giró en torno de un eje central: la reducción del déficit fiscal, que finalmente el gobierno no pudo cumplir: «Cuando todos paguemos, vamos a bajar los impuestos. Voy a recaudar, necesito la plata», fue el mensaje que hoy el Presidente preferiría no recordar. Quedó pendiente también la pro-mesa de ganar la lucha contra la evasión y el anuncio de la estrategia central del gobierno: «Crecer, crecer y crecer», había dicho De la Rúa. Por la crisis del Senado, los mercados internacionales y ahora las investigaciones por lavado de dinero, ese anhelo quedó reducido a cero en el último año.

De la Rúa comenzará su discurso a las 9.00, pero llegará al Congreso diez minutos antes.
En ese lapso los diputados y senadores estarán esperándolo en sus bancas y no se descarta que sea precisamente el momento en que el PJ proteste por el decreto de reforma previsional, el resto de los decretos de necesidad y urgencia que se firmaron a fin de 2000 y porque este verano fue la primera vez en la historia democrática argentina en que no se convocó en febrero a sesiones extraordinarias.

«Vamos a celebrar la apertura de las sesiones ordinarias porque significará la reapertura del Congreso de la Nación. Vamos a escuchar con respeto al Presidente esperando que, de una vez por todas, muestre señales de esperanza para la gente»
, dijo ayer Humberto Roggero despejando cualquier posibilidad de que el PJ le hiciera un desaire hoy a De la Rúa en protesta por no haber convocado a sesiones extraordinarias en enero y febrero. «En el bloque existe el mismo malhumor que hay en la gente pero preferimos dejar de lado nuestras molestias y recibir a un Presidente que, esperamos, sea positivo.»

Como lanzamiento del nuevo año en el Congreso, los diputados ayer tuvieron su sesión preparatoria -duró menos de cinco minutos-. Los 130 presentes aprobaron una moción presentada por el frepasista Darío Alessandro para modificar el calendario de sesiones de la Cámara baja. A partir de ahora, Rafael Pascual convocará a sesionar los miércoles a las 9.00 y como segunda alternativa el jueves en el mismo horario. Con esta decisión, los diputados volvieron al esquema original de sesiones utilizado durante la década menemista, aunque con un cambio sustancial en el horario, teniendo en cuenta que las experiencias anteriores regis-traron un inicio que siempre superaba las 17 y se extendía hasta la madrugada. Hasta ahora, y desde el comienzo de la presidencia de De la Rúa se probó una nueva experiencia: fijar los encuentros jueves y viernes desde la ma-ñana temprano.

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