Fernando de la Rúa pasó la última noche en Olivos acompañado de su familia y de un reducido grupo de funcionarios. El ex presidente había pasado la jornada en Casa de Gobierno en interminables reuniones que terminaron con la redacción de su renuncia.
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El renunciante mandatario abandonó la Casa de Gobierno a las 19.52 junto a su edecán, a bordo de un helicóptero con rumbo hacia la residencia presidencial. El helipuerto ubicado en la terraza de la Casa Rosada se encontraba en desuso desde 1987 por temor a que el sobrepeso pudiese afectar la estructura del viejo edificio.
El último en utilizarlo fue el ex jefe de Estado, Raúl Alfonsín, quien abandonó la Casa de Gobierno en helicóptero luego de pronunciar el emblemático discurso donde manifestó sus deseos de «Felices Pascuas», tras la rebelión de los militares carapintada en 1987. De la Rúa y algunos de sus ministros, colaboradores y sus hijos permanecieron hasta entonces con él en su oficina. Los pasillos y los despachos de la Casa Rosada, después del discurso presidencial que ofreció De la Rúa a las 16, quedaron semidesiertos debido a que varios de los funcionarios que tienen sus oficinas allí decidieron vaciar cajones y retirar papeles y portarretratos de los escritorios, a pesar de que supuestamente el jefe de Estado esperaba una respuesta opositora para formar un gobierno de unidad nacional.
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