Fernando de la Rúa reapareció anoche ante los medios como invitado a un programa de cable para refirmar su teoría de que el escándalo por las coimas en el Senado fue «una patraña» inventada para perjudicarlo. De la Rúa, entrevistado por la periodista Malou Kikuchi, se explayó por primera vez sobre la calidad de los economistas y hasta atacó a José Luis Machinea y a Carlos Maestro por «falta de lealtad».
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No se escuchó nada nuevo en De la Rúa en relación con los supuestos sobornos por la votación de la reforma laboral, más que el análisis último de las contradicciones en las declaraciones de Mario Pontaquarto: «Todo ese episodio fue una patraña. Con el transcurso del tiempo y con estas últimas declaraciones, se confirma que era todo mentira, todo inventado. Se hizo mucho daño».
Pero fue más innovador en su análisis del estallido de la crisis económica que terminó con su gobierno, aunque volvió con la insistencia de un déficit mayor que el que le reconoció Carlos Menem: «Yo asumí para trabajar por el ingreso de los argentinos, para generar puestos de trabajo, pero nos encontramos con un déficit del doble de lo que pensábamos y ahí tuvimos que aplicar un plan duro», sostuvo demostrando una vez más que su idea de la marcha de un gobierno quedó clavada exclusivamente a la evolución del déficit, lo que finalmente lo llevó al fracaso.
No le faltó tiempo ayer a De la Rúa para echar culpas. Y por primera vez, públicamente, se acordó de Machinea, a quien trató con más dureza aún que a Domingo Cavallo: «Viendo lo que pasó en los últimos tiempos, yo, más que los economistas brillantes, prefiero a los hombres leales. Fíjese, en los últimos tiempos no aparecen tantos técnicos estrella como los que nos imponían a nosotros como imprescindibles y, sin embargo, las cosas andan mejor».
Llevado de esa curiosa interpretación -que, por otro lado, no hace más que llamar mediocre a Roberto Lavagna-, llegó como consecuencia lógica a condenar a Machinea por «haber abandonado el barco; se fue antes», dijo.
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