De manual: otra vez postulan a Cristina
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Hay una lectura lineal: Fernández especulaque con Cristina presidenta su influencia sería mayor que la que tiene sobre Kirchner. El Presidente se respalda esencialmente sobre el club pingüino mientras que la primera dama expresa reservas sobre algunos protagonistas de ese clan, por ejemplo De Vido.
No, en cambio, respecto de Carlos Zannini. Eso, se presume, favorecería a Fernández.
A ese supuesto reacomodo se atribuye que los santacruceños, casi sin excepción, aseguran en privado que el próximo candidato será Kirchner y no Cristina. Arguyen que conocen a Néstor y se saben, de memoria, su jugueteo de dar un paso al costado que nunca da.
«Siempre era su última gestión como gobernador pero tuvo tres mandatos», rememoran, entre sonrisas, los patagónicos que conocen desde hace años al Presidente.
Así y todo, sobre fines del año pasado, la Casa Rosada envió a algunos de sus voceros más obedientes -Carlos Kunkel, José María Díaz Bancalari, Julio Pereyra-a promocionar la candidatura de Cristina y, en paralelo, el renunciamiento de Kirchner a ser reelecto.
Días atrás, sin embargo, el protokirchnerista Kunkel -luego, durante la década del 90 fue un aplicado funcionario duhaldista de Florencio Varela-hizo reverdecer la teoría del Kirchner reelecto en octubre.
Coincidió -si es que existen las coincidenciascon la suspensión del viaje de la primera dama a Washington, que se había programado para abril próximo pero se desactivó.
Ayer, Fernández retomó la versión Cristina mientras los que en los últimos días visitaron el área presidencial se llevaron -de boca de un funcionario con oficina permanente en el primer piso de la Casa Rosadados precisiones: que «hoy por hoy» la candidata será la primera dama y su vice será el radical Julio Cobos.
Nada novedoso salvo el momento y las desinteligencias: unos con cara de certeza que afirman que será la dama; otros, entre balbuceos y especulaciones, que hacen ruido para que no se descarte la reelección de Kirchner.
Todo, claro, tan lejano como diferente de Hillary que en EE.UU. deberá enfrentar un ring que evitarán los Kirchner: rudas internas en su partido.




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