De Mendiguren: "La decisión le pone racionalidad al fallo de Griesa"
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El titular de la UIA, José Ignacio De Mendiguren, y las presidentas de Brasil y Argentina, Dilma Rousseff y Cristina de Kirchner.
A diferencia de otros años, la inflación, las negociaciones paritarias, las trabas impuestas por el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, no fueron los temas de conversación que se escuchaban en los coffee break.
En tanto, sí lo era el temor a que Argentina termine aún más aislada del mundo. Es que, las empresas ven afectada su capacidad de adquirir bienes de capital con financiamiento internacional a baja tasas.
"Argentina le envió una clara señal al juez de su voluntad de solucionar el problema con los holdouts", afirmaba la mayoría. Este gesto de "buena voluntad" fue un factor que, comentan fuentes vinculadas a la Justicia de los Estados Unidos, tuvo en cuenta la Cámara para su decisión.
La presidente Cristina de Kirchner se ocupó de mencionar la intención de Argentina durante su discurso en la UIA, cuando enfáticamente consideró la presentación del lunes que realizó el país ante la Cámara de Apelaciones de Nueva York como "una muestra, mejor aún, de buena voluntad".
Previamente había señalado que "para dar mayor fortaleza, demostrar una mayor voluntad de acuerdo y de pago reabrimos el canje de 2010 para llegar a este 93 por ciento" de aceptación de la reestructuración.
Garantizó nuevamente que Argentina va "a hacer honor a nuestros compromisos como corresponde a un país que ha recuperado la autoestima".
Aunque nuevamente criticó a los fondos buitre dejó de mencionar que el país no les va pagar.
Interpretó que este revés judicial provocado por los fondos buitre es consecuencia de que Argentina es "el contramodelo de un mundo donde el capital financiero y sus derivados se erigieron en amos y señores y nos quieren castigar".
Argentina constituye un contramodelo, explicó Cristina, porque "nosotros estuvimos en quiebra, y podemos dar fe que con esfuerzo y la reindustrialización del país y el desarrollo del mercado interno se puede salir adelante"
• Integración
"Hay un espíritu de integración" coincidieron en afirmar los ministros brasileños Fernando Pimentel y Marco Aurelio. Por su parte, la jefa de Estado dijo que "la integración Brasil y Argentina exige un diálogo permanente entre el gobierno y los empresarios para construir una de las más importantes alianzas en el hemisferio y en el mundo". Dilma, si bien criticó las dificultades que tienen las ventas de Brasil a la Argentina, que las calificó de "trabas administrativas", rescató el concepto vertido por De Mendiguren cuando señaló que "podamos producir valor para no importar".
Cristina se hizo cargo de las "trabas" y se comprometió a "aceitar los mecanismos de comercio bilateral, y al respecto dijo que instruyó a sus funcionarios para agilizar el papeleo y las "políticas de consulta" dentro del Gobierno, para que no sean "burocráticas".
Los temas de mayores dificultades en la relación bilateral se concentran en el nuevo marco automotriz que debe estar concluido para mediados de 2013, donde de alguna manera Brasil, con una actitud diplomática y cordial, sigue dejando como mensaje que sería mejor que Argentina no fabricase automóviles. Se trata de una vieja postura, casi se diría histórica, de algunos sectores de Brasil que siempre quisieron que Argentina se concentre en la producción de productos primarios, posición que es defendida por algunos poderosos industriales paulista.
En tanto, Argentina, y más aún bajo la gestión de Néstor Kirchner, y ahora de su esposa, está dispuesta a defender a ultranza la industrialización. El ministro de Planificación ratificó la decisión de invertir unos $ 680 millones para un ambicioso plan de obras de infraestructura contempladas en el plan quinquenal 2015-2018 requisito indispensable para que el sector crezca.
La jefa de Estado de Brasil invitó a Argentina a participar en las numerosas obras que demandara al vecino país la organización del Mundial de Futbol y los Juegos Olímpicos. También insistió que era "crucial el fortalecimiento de nuestro sectores industriales y la integración de nuestras cadenas regionales", afirmó Rouseff.
"Nuestra tarea debe ser trabajar con mentalidad binacional", sintetizó la mandataria brasileña.
Dilma y Cristina están dispuestas a consolidar el vínculo e incluso a trabajar para ampliar el comercio intrazona. "Esta integración ya no es un deseo, un reclamo, es una necesidad que tenemos y que debemos ampliar a toda la región, los tiempos urgen y la historia no nos va a perdonar si nos demoramos o si nos equivocamos", aseveró la Presidente argentina. El mejor cierre que pudo tener la reunión de la UIA que se jugó todo a generar una relación que vaya más allá de los problemas coyunturales.



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