27 de mayo 2004 - 00:00

De nuevo la salud, ahora con humor

Igual que Carlos Menem, Néstor Kirchner se ufana de no usar sobretodo. Aunque esté con 39 grados de fiebre, como le sucedió el martes, cuando se paseó con el saco desabrochado, la mano izquierda aferrando la de Raúl Alfonsín, desde la Casa Rosada hasta la Catedral de Buenos Aires. Desabrigado, se arrojó como un proyectil sobre el gentío y se abrazó con quienes lo esperaban. Ayer, volvió al geriátrico San José, en San Martín, para confirmar que la restauración prometida hace un año se cumplió. Tampoco tomó recaudos, a pesar de que seguía con fiebre. Por la noche, Kirchner suspendió su participación en la cumbre de presidentes de Latinoamérica y la Unión Europea, que se celebra en Guadalajara y es la más importante del año si se tiene en cuenta la identidad de quienes participan y el número de naciones representadas (sobre todo ahora que Europa se amplió a 25 miembros). La razón: el estado de salud presidencial, que le impidió viajar.

Consecuencia del descuido del estado físico, la Argentina estará subrepresentada en esa cumbre por Roberto Lavagna, quien anoche subió al Tango 01 como titular de una delegación en la que participaban varios duhaldistas, incluido el propio Eduardo Duhalde. Kirchner tenía previstas varias audiencias de alto nivel: con el alemán Gerhard Schröder, con el francés Jacques Chirac y con el español José Luis Rodríguez Zapatero. Se suspendieron ayer a última hora, con la explicación de que «el Presidente está con los oídos tapados y que por eso el viaje en avión se habría vuelto una tortura para él», como se explicó ayer en el área presidencial a este diario. No hay mal que por bien no venga; al menos, evitó encontrarse con el chileno Ricardo Lagos y hablar de la crisis del gas.

• Oportunidad perdida

Desde las diferencias con inversores en servicios públicos hasta la ecuación a la que se encamina la Argentina en la satisfacción de su deuda, la agenda de esos contactos contenía las cuestiones más importantes que están en manos del Presidente en estos meses.

Kirchner perdió una oportunidad interesante, sobre todo si se tiene en cuenta que su gobierno padece cierto grado de aislamiento más por propia vocación que por la significación que se le asigna en el juego.

Además de estas entrevistas, la visita a Guadalajara -sobre todo el viaje hacia y desde México- tenía a todo el peronismo en vilo. Se esperaba que a 10.000 metros de altura se oficiaría la reconciliación entre Kirchner y Duhalde. Como se sabe, la relación está dañada por gestos y palabras (el límite lo tocó Alberto Fernández, cuando felicitó al ex presidente por la sabiduría de abandonar el campo político). Además, y es lo más importante, el contrato acumula tensiones por las expectativas en el reparto de poder futuro, sobre todo en dos distritos centrales, la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.

Hasta aquí un inventario de lo que se frustra con la ausencia de Kirchner en la cumbre. Pero como la política es una actividad a menudo cruel, hay que agregar las imaginerías que se desataron con el dato de la ausencia. Todas tienen que ver con el humor; hasta con el humor negro.

• Instrucciones

El primer reflejo de los chistosos, en este caso kirchneristas a ultranza, fue calcular los beneficios que se le presentarían al actual esquema de poder si el Tango 01 se perdiera en el Caribe. «El triángulo de las Bermudas está tan cerca que es una pena no aprovecharlo», se especuló cerca de la oficina de Carlos Kunkel. Allí hacían la cuenta de los extraviados y celebraban: Duhalde, Eduardo Camaño, Jorge Argüello, hasta a Rafael Bielsa ya lo pasaron a la lista de la oposición interna; junto a Lavagna, un pionero. Tal vez por esto el ministro de Economía debió comparecer ayer en el despacho presidencial donde se le impartieron instrucciones muy precisas, sobre la sustancia y la forma de todo lo que debe ocurrir en el viaje. Quedó convertido en una especie de celador.

Desde los clanes del PJ ortodoxo se replicaba también con chistes. En la Cámara de Diputados un peronista de la Capital -ligado a Mauricio Macri- especuló al enterarse del cambio de planes: «En el mundo ya se perdió la cuenta de quién gobierna en la Argentina. Así que cuando lo vean llegar a 'Negro' con Lavagna como ministro van a pensar que sigue en la Rosada. ¿Le usará la cama del Tango a 'Lupo'?». El cuadro supone que se trata de un tour de egresados, aunque todo puede pasar con el avión tomado por bonaerenses y sin que José Pampuro pueda ser mandado a intervenir en la conspiración. Algarabía es lo que sobraba anoche en el área militar de Aeroparque, donde se esperaba la salida del avión con un campeonato de maldades bonaerenses como ésta, en boca de uno de los diputados: «¿Saben lo que le dijo Cristina a su marido? 'No te preocupes, lo importante es la plata. La salud va y viene'».

Con menos humor y demasiada malicia, había anoche quienes querían sacar ventaja de la inasistencia presidencial a la cumbre con especulaciones exageradas: «Néstor debería haber viajado, aunque sea con un poco de fiebre. Corre el riesgo de que le reinstalen el problema de la 'enfermedad del Presidente'». El comentario, de un diputado bonaerense de los excluidos del poder, sonaba casi como una invitación a hacerlo. En realidad, sería darle demasiado dramatismo a lo que parece sólo una gripe. Aunque es cierto que, en general, la salud de los jefes de Estado es considerada como un capital público. Por eso los presidentes cuidan su físico, no se exponen a enfriamientos ni se automedican, de tal manera que cuando se debe cumplir con deberes importantes de la función (como representar al país en una importante cumbre internacional) se pueda estar en forma.

Dejá tu comentario

Te puede interesar