29 de noviembre 2005 - 00:00

De Vido apadrina ya la gestión Telerman

Hasta ahora Néstor Kirchner no se ha pronunciado en el caso Aníbal Ibarra, el jefe porteño suspendido, pero desde el gobierno se manejan por el momento dos consignas: tratar de que los legisladores porteños resuelvan pronto la situación y, mientras tanto, ayudar al suplente Jorge Telerman en temas específicos de la gestión, pero sin ademanes políticos.

El suplente de Ibarra por ahora se conforma con reuniones con funcionarios sobre temas municipales; con haber podido, al menos, nombrar un sucesor, Sergio Beros, un hombre de su confianza al frente de la Secretaría de Desarrollo Social, que el vicejefe -en ejercicio de la jefatura- tenía a su cargo como doble función.

Será, por ahora, la única impronta de Telerman en el Gabinete porteño, que transita por una crisis signada por el calendario que le marca que no hay plazo fijo ni para dejar, ni para seguir en sus puestos.

Telerman ya no espera una señal política de apoyo del gobierno nacional
, como una cita con el Presidente o el jefe de Gabinete Alberto Fernández que cree -como lo piensa Ibarra- sería la evidencia de que la suerte está echada para el jefe suspendido.

Sólo algunas rutinas han cambiado en el staff ibarrista desde el 15 de noviembre, último día de la gestión del funcionario suspendido. Por ejemplo cobraron ritmo las reuniones de gabinete (de partes del gabinete o de gabinetes de áreas) que las hubo en 10 días más que en meses, sólo con la idea de aceitar las relaciones.

• Cónyuge

Algunos ministros saben, que si Ibarra no recupera el puesto, deberían hacer las maletas. Es el caso de la secretaria de Educación, Roxana Peraza, quien terminó perdiendo amistades dentro del plantel por motivos que podrían llamarse de discriminación conyugal, ya que su esposo, el titular del ARI Capital, Fernando Melillo, votó a favor de la suspensión del jefe de Gobierno, es decir, de que se lo enjuicie.

Esa libreta matrimonial, algunos no se la perdonan a
Peraza, quien a la vez tampoco tiene las mejores relaciones con Telerman. Otro podría ser el secretario de Cultura, Gustavo López, hoy integrante del « comité de crisis» que se organizó en el gobierno para montar el «operativo retorno», un radical, amigo personal de Ibarra quien a pesar de haber sido segundo de Telerman en lo cultural no han compartido criterios en la materia.

• Nuevos temas

Ante esas desventuras, el suplente debe repetirles a los funcionarios que «están todos confirmados en sus cargos» y que sólo espera que los legisladores porteños definan la suerte de Ibarra lo antes posible. A más tardar, piensa, en un mes. Mientras los diputados no logran resolver cómo se lo juzgará al jefe de Gobierno suspendido, Telerman se ha entregado a temas que nunca antes le habían preocupado tanto: los cortes de luz y problemas con el agua pasaron a ser el centro de su actividad, al punto de hacerse presente cuando se cortó el suministro de agua en el Hospital de Clínicas el viernes pasado.

Por el momento, lejos de un llamado de
Alberto Fernández con quien hace rato no conversa, el vicejefe considera todo un gesto las reuniones con subordinados de Julio De Vido para acordar cómo se afrontan los problemas que vienen causando a los vecinos las compañías eléctricas.

Sin embargo, el funcionario se ha dado tiempo para fotografiarse en actos de la transversalidad kirchnerista, como el de la semana pasada en
Parque Norte, aunque en la oportunidad no logró que retomara el diálogo con el titular del PJ Capital, A. Fernández, quien le ha vetado el ingreso en la mesa central del partido porteño.

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