Debate sobre la inflación terminó por dominar campaña
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La inflación ya da para todo y se instaló casi como único tema de campaña. Roberto Lavagna
y su candidato a vice, Gerardo Morales, poblaron el Obelisco con figuras de avestruz, para
denunciar que el gobierno sigue a esos bichos en su política de ocultar subas de precios.
Detrás vino un desagregado de todas las puesta en escena de Kirchner en relación con la inflación y famoso boicot al tomate que lidera el propio Presidente: «No nos engañemos, podemos hablar de esto cuando son uno o dos productos pero no cuando hay un proceso inflacionario generalizado».
Ese encuentro había sido organizado por jóvenes de UNA frente al Obelisco y contó con una puesta curiosa, tratándose de Lavagna: en medio de las avestruces se montó un panel en el que se reprodujeron recortes de los principales titulares que reportaron ayer sobre la inflación, donde la mayoría correspondía a noticias de Ambito Financiero. Lo acompañaron con su propuesta sobre el tema: «Mientras que en el Plan Avestruz que impulsa la señora de Kirchner no existe la inflación, propone un control-de precios estilo 'patovica'y falsean en forma groseralas estadísticas de precios, la Concertación UNA propone librar una lucha integral con incentivos a la inversión, el empleo, la defensa de la competencia y el fortalecimiento del superávit fiscal».
El más violento con Kirchner por el tema inflación fue, sin dudas, Alberto Rodríguez Saá. El Presidente les había cuestionado a los dirigentes que «hacen campaña con un tomate en una mano y una papa en la otra».
La respuesta fue contundente: «No se puede hablar de moral con la bragueta abierta», le dijo ante dirigentes de Confederaciones Rurales Argentinas. Poco después dio directo también sobre el acuerdo con los supermercados: «El presidente Kirchner frenó hoy la inflación con un decreto».
El lopezmurphysmo también sucumbió a la idea. Esteban Bullrich, su candidato a vicepresidente, le tiró con el tema directamente a toda la familia presidencial: «Si la inflación oficial es correcta, Kirchner se llama como su hermana Alicia y en vez de la Argentina, estamos en el País de las Maravillas».
Imposible que abandonara al lavagnismo la exclusividad de la guerra del tomate: «Este reclamo debiera ser una alerta para el Presidente y sobre todo para la candidata oficialista porque no se trata sólo de los precios. Se trata de la indignación que provoca en la gente la mentira obscena del gobierno».



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