Debate sobre la inflación terminó por dominar campaña

Política

La campaña presidencial quedó ayer sepultada definitivamente bajo el problema de la inflación. Ninguno de los candidatos que hoy recorren las calles tienen otro tema de discurso más fuerte que ése -aunque el gobierno les provea de otros materiales igualmente interesantes para alimentar su imaginarioy lo utilizan hasta el cansancio.

El tema es grave, obviamente, y las decisiones que Néstor Kirchner toma para intentar ocultarlo son más preocupantes aún. De hecho hasta las cabezas de las cadenas de supermercados alimentaron ayer a la oposición hasta el hartazgo cuando, después del acto de anuncio en la Casa Rosada del acuerdo para reducir 5 por ciento los productos de consumo masivo, no pudieron explicar claramente qué habían acordado, cuándo entraría en vigencia ni qué productos verían bajar sus precios.

  • Instalación

    Quien llevó ayer el tema inflación en campaña hasta los límites fue Roberto Lavagna. Bajo el lema «Plan Avestruz o Plan Lavagna», montó un instalación en la Plaza de la República con imágenes de esas aves gigantes a las que se abrazaba junto al radical jujeño Gerardo Morales, para explicar cómo el gobierno oculta la suba de precios.

    «Hace un año y medio que el gobierno viene con esta tonteríadel acuerdo de los preciosy la inflación no hace más que acelerarse», dijo allí y lanzó una acusación más grave sobre el anuncio del día junto a supermercadistas: «Este va a ser el aporte que van a hacer los supermercados para las elecciones, que han recibido un apretón del gobierno, es solamente un pago a la campaña electoral».

  • Curiosidad

    Detrás vino un desagregado de todas las puesta en escena de Kirchner en relación con la inflación y famoso boicot al tomate que lidera el propio Presidente: «No nos engañemos, podemos hablar de esto cuando son uno o dos productos pero no cuando hay un proceso inflacionario generalizado».

    Ese encuentro había sido organizado por jóvenes de UNA frente al Obelisco y contó con una puesta curiosa, tratándose de Lavagna: en medio de las avestruces se montó un panel en el que se reprodujeron recortes de los principales titulares que reportaron ayer sobre la inflación, donde la mayoría correspondía a noticias de Ambito Financiero. Lo acompañaron con su propuesta sobre el tema: «Mientras que en el Plan Avestruz que impulsa la señora de Kirchner no existe la inflación, propone un control-de precios estilo 'patovica'y falsean en forma groseralas estadísticas de precios, la Concertación UNA propone librar una lucha integral con incentivos a la inversión, el empleo, la defensa de la competencia y el fortalecimiento del superávit fiscal».

    El más violento con Kirchner por el tema inflación fue, sin dudas, Alberto Rodríguez Saá. El Presidente les había cuestionado a los dirigentes que «hacen campaña con un tomate en una mano y una papa en la otra».

    La respuesta fue contundente: «No se puede hablar de moral con la bragueta abierta», le dijo ante dirigentes de Confederaciones Rurales Argentinas. Poco después dio directo también sobre el acuerdo con los supermercados: «El presidente Kirchner frenó hoy la inflación con un decreto».
    El lopezmurphysmo también sucumbió a la idea. Esteban Bullrich, su candidato a vicepresidente, le tiró con el tema directamente a toda la familia presidencial: «Si la inflación oficial es correcta, Kirchner se llama como su hermana Alicia y en vez de la Argentina, estamos en el País de las Maravillas».

    Imposible que abandonara al lavagnismo la exclusividad de la guerra del tomate: «Este reclamo debiera ser una alerta para el Presidente y sobre todo para la candidata oficialista porque no se trata sólo de los precios. Se trata de la indignación que provoca en la gente la mentira obscena del gobierno».
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