Duhaldismo en operaciones. Díaz Bancalari y Camaño olvidaron viejas rencillas ayer en el recinto. Junto a Jorge Sarghini negocian con el ahora oficialista Carlos Snopek.
Agustín Rossi, nuevo jefe del bloque oficialista, tuvo ayer que pedir disculpas a sus colegas cinco veces en menos de cinco minutos durante su debut en la Cámara de Diputados. El santafesino comenzó agradeciendo a los legisladores de la oposición por dar quórum para poder sesionar y, en clara alusión a la anterior conducción de la cámara a cargo del duhaldista Eduardo Camaño, criticó la inactividad del cuerpo durante el anterior período. Fue entonces cuando el legislador del bloque Peronista Federal pidió la palabra e interrumpió a Rossi. Lo trató de novato y lo acusó de desconocer el funcionamiento de la Cámara, y de no tener la menor idea de lo que estaba diciendo. «Usted no conoce la verdad de esta Cámara, le pido prudencia incluso para que no ofenda a los diputados de su propio bloque. La Cámara no funcionó porque el Poder Ejecutivo les pedía a sus propios legisladores que no dieran quórum», disparó un enérgico Camaño mirando a los ojos al santafesino, quien dirigía la mirada al suelo. «Pregúntele al cuarteto que dirigía antes su bloque si lo que digo no es cierto -prosiguió- e intente asesorarse para no ofender a los demás. Lo que usted dijo le da vergüenza hasta a su gente, que ahora baja la cabeza cuando la miro», arremetió el duhaldista, seguido de aplausos de los diputados de sus bloques y hasta del radicalismo. «Yo soy un tipo de códigos y es raro que hable así, pero estoy hablando también por sus compañeros que no pueden expresar lo que piensan. Usted no tiene la menor idea de lo que dice», concluyó.
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A la ofensiva contra Rossi se sumó María América González, quien replicó que no era necesario que les agradeciera a los diputados por dar quórum porque ése era su deber constitucional: sesionar y representar al pueblo. Fue entonces cuando Rossi percibió el encono de los legisladores y, dando una muestra de humildad -rara en el oficialismo- y de cintura política, se disculpó y dijo que su intención no era ofender a los legisladores, sino expresar el espíritu de trabajo y de compromiso que quería imprimirle a la tarea parlamentaria en el futuro.
El debut de Alberto Balestrini como presidente de la Cámara tampoco fue sencillo. A la hora de votar la prórroga del impuesto al cheque, diputados radicales y del ARI quisieron expresar su inquietud sobre la falta de definición de la mayoría necesaria para aprobar ese proyecto. Balestrini, en una muestra de autoridad, tras la experiencia de Rossi, quien fue desautorizado por varios de sus colegas, dijo que ya se había entrado en tiempo de votación y no permitió que los legisladores se expresaran, lo que generó un revuelo en la sala, aunque finalmente se votó. Luego la discusión fue inevitable: el ARI y la UCR explicaron que la prórroga del impuesto podía votarse por mayoría simple, pero que las asignaciones específicas debían aprobarse por mayoría calificada, como dispone la Constitución nacional. Tras un largo debate, Balestrini decidió que se debía votar por mayoría simple, ante la advertencia del radical Mario Negri de los juicios que esto le podría acarrear al Estado argentino.
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