Deciden radicales negociar alianza antes que candidato
-
Mientras resuelve su conducción bonaerense, la UCR apunta al 2027 con un escenario de tres tercios
-
La agenda de Milei en Israel: visita al Muro de los Lamentos y encuentro con Netanyahu
Roberto Lavagna
¿Hay motivos para conjeturar una alianza entre la UCR y el ARI que convierta a Carrió en la candidata de su antiguo partido? Por lo pronto existen conversaciones sistemáticas. Y también un dato alentador que Iglesias comunicó en la reunión de la Fundación A. Illia: «Si vamos con Lavagna los socialistas no nos acompañan; si vamos con Lilita podemos empezar a hablar».
Figura principal en este vínculo, Stolbizer mantiene una relación muy activa con Hermes Binner, el candidato a gobernador de Santa Fe por el PS. Para toda esta estrategia, sin embargo, los radicales que desdeñan a Lavagna encuentran una dificultad irónica. La propia Carrió le escapa a una candidatura radical. El razonamiento que se le viene escuchando a la jefa del ARI es muy similar al que esgrime Alfonsín cuando quiere eximirse de una alianza con el macrismo: « Kirchner va a ganar, ¿para qué desfigurarnos con asociaciones que nos desvían de nuestro sector ideológico?». No debería olvidarse una enemistad provinciana pero decisiva para toda esta operación: el odio del ex gobernador del Chaco, Angel Rozas, y de la diputada porteña. Tal vez ella se refiera a él cuando habla de deformaciones.En el caso de Lilita, este modo de pensar está envuelto en una profecía: hacia 2008 veremos una nueva hecatombe en la esfera pública, en forma de huracán, tsunami o terremoto. Las conversaciones entre la UCR y el ARI seguirán su curso, en medio de otras gestiones de aproximación como las que recomienda Casella. Pero todo el minué servirá a varios caciques radicales para tomar distancia, sin ofender, de la candidatura de Lavagna, a la que hace un par de meses parecían condenados.
Todo un desafío para el economista. El se pasea por los salones «haciéndose el Premio Nobel», según la simpática caracterización de un pícaro kirchnerista, mientras en el cruel territorio de los acuerdos políticos se debilita su entramado. Porque tampoco en el PJ residual de la provincia de Buenos Aires el ex ministro las tiene todas consigo. Francisco de Narváez, por ejemplo, lanzó su candidatura a gobernador sin consultarlo. Y ahora dialoga con Juan Carlos Blumberg, acaso con la idea de que el ingeniero se anime a una candidatura nacional que deje libre la pista bonaerense. ¿Estará enterado de estas aproximaciones?
Si no lo está, seguro que sabe movimientos similares de Ramón Puerta: el misionero ya ventiló que le gustaría volver a ser presidente, por más tiempo que el que le tocó a finales de 2001, en medio del incendio. Mientras tanto, Lavagna recuerda al Carlos Reutemann de 2003 y repite: «A mí no me manejan los tiempos ni Kirchner ni Alfonsín». Está bien. Pero sería bueno que alguien se encargue de esa tarea.




Dejá tu comentario