Dedo de Duhalde ubica los ministros en la lista
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Para Ruckauf fue un éxito. A él le interesa poco el escalón en que lo ubiquen ahora. Se trata de alguien que abandonó la gobernación bonaerense, segunda posición de poder en el escalafón argentino, sin siquiera mandar una carta de lectores que explicara la fuga.
Proponerlo de nuevo al electorado de la provincia es una muestra de omnipotencia con la que Duhalde bate un récord. El canciller, por su parte, consigue aquello a lo que recurre desde joven, un empleo público: a él le basta con una oficina, un escritorio, un par de ceniceros, periodismo adicto y dos contratos para su jefe de prensa y algún dactilógrafo. Si hasta las vacaciones familiares las pasó en los consulados aprovechando su condición de canciller. Pero no es privilegio sólo de él: también su hijo apela a esas prebendas de la hotelería diplomática en el exterior.
En el cuarto lugar se ubicaráuna mujer que regresa a la Cámara, la ministra de Trabajo, Graciela Camaño. Otro ortodoxo que seguro que repite mandato es José María Díaz Bancalari. Ultimamente está quejoso. Se había soñado segundo de Felipe Solá y lo sustituyó Graciela Giannettasio. Pensó que podría presidir la lista de diputados nacionales y tampoco lo consideraron para esa misión. Le queda un consuelo: está por encima de otro fundamentalista, Lorenzo Pepe.
Quedan por resolver todavía algunas incógnitas importantes. ¿Renovará la UIA su banca, que ocupa Osvaldo Rial? ¿Le darán a Solá algún derecho para designar por lo menos un candidato? ¿Dónde lo ubicarán a Aníbal Fernández? Importan estos enigmas por una razón: la lista que se arma hoy será seguramente modificada por alianzas futuras, de las que se pueden realizar hasta 60 días antes de los comicios. En tal caso, todos los lugares conquistados hasta hoy correrán hacia abajo. Un riesgo grande porque nada asegura que, con opciones como la de Aldo Rico o Luis Patti, el duhaldismo consiga mucho más de 13 diputados este año, siempre que salga primero.
• Retroceso
Es cierto que la posibilidad de retroceder posiciones en la nómina en virtud de esas asociaciones entre partidos, se podríacompensar si ocurre lo que el Presidente asegura a sus ansiosos interlocutores: «No importa el lugar que se ocupe hoy porque cuando gane Kirchner él va a llevarse unos 10 diputados de la provincia para armar el gabinete». Un caramelo de plástico para los que orillan el lugar número 13.




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