Cruces de todo estilo, más domésticos que políticos, condimentaron ayer la implosión del kirchnerismo porteño, donde el pejotismo se enfrentó duramente con la familia Ibarra (Aníbal y Vilma); la diputada embistió con crudeza contra el sindicalista Víctor Santa María y hasta éste le reprochó la tragedia de Cromañón. A todo eso también Alberto Fernández cayó en la movida y con los poderes que le da ser el titular del PJ Capital, levantó una reunión del consejo partidario, donde un sector le viene pidiendo que abandone la conducción y se intentaría sellarse una conjura contra los Ibarra. La sacudida ventiló un anticipo de la puja 2009 que ya disputa el kirchnerismo local, anclado en una interna local que parece eludir que su propio gobierno transita por la peor época.
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Como si fuera poco, el bloque Frente para la Victoria de la Legislatura porteña aún no llegó a la calma y la amenaza de una ruptura quedó latente.
Por un lado, Alberto Fernández está disgustado con el sector del peronismo porteño que pilotea el sindicalista Santa María (porteros), quien viene criticando al jefe de Gabinete por su desinterés por el distrito, la poca presencia en el PJ nacional de los capitalinos, su relación con los Ibarra y hasta predicó que el jefe de Gabinete debía renunciar.
Pero la semana pasada, cuando en una movida legislativa juntó a los kirchneristas con el macrismo para oponerse a Ibarra, quien venía deslizando críticas al gobierno en la gestión con los ruralistas, se ventilaron todas las internas.
El sector Santa María reniega de la alianza con Ibarra, que por cierto no funciona en la práctica, ni siquiera en la Legislatura, donde el ex mandatario mantiene bloque aparte. Las declaraciones contra el gobierno, además, irritaron al propio jefe de Gabinete y al defender a su hermano y al funcionario, Vilma Ibarra ventiló ayer la pelea, que tiene como escenario las legislativas de 2009. Para entonces deben renovar varios diputados del kirchnerismo, entre ellos Juan Manuel Olmos, vice segundo de la Legislatura, quien por estas horas trata de buscar equilibrio entre Fernández y Santa María.
Vilma Ibarra apuntó con todo a Santa María para defender la postura de Alberto Fernández de integrar a los no pejotistas en las boletas electorales. Todo en el distrito donde el electorado más castiga al peronismo y a su transversalidad (si algo queda).
«Santa María quiere reducir al Frente para la Victoria porteño en un botín para pocos y alejado de la sociedad. Ingresó a la Legislatura como delfín de Gustavo Béliz y debió renunciar a su diputación. Hoy lidera el sector del PJ porteño más acuerdista con Mauricio Macri», disparó la diputada nacional, sin tener en cuenta, en medio de la furia, que también Alberto Fernández y muchos hoy funcionarios nacionales ingresaron a la Legislatura de la mano de Béliz y Domingo Cavallo.
«Víctor no representa el gremialismo de defensa de los derechos de los trabajadores, sino el sindicalismo clientelar; no representa el peronismo de las luchas sociales sino el viejo 'pejotismo' que exige recursos y cargos», remató Vilma.
Finalmente, recordó que el Frente para la Victoria fue concebido como un espacio plural donde convergen peronistas, radicales, frepasistas, socialistas e independientes convocados «para un proyecto de país inclusivo y plural».
El gremialista le replicó que «hay algunos que quieren encerrarse, de repetir viejos errores. Lo que hace Vilma es defender a la familia. Pero no tiene que ver con la discusión política que plantea el justicialismo».
Santa María explicó que «el problema son los Ibarra, con Alberto tenemos diferencias pero estamos juntos apoyando al gobierno. No queremos que nos encierren en caminos que nos hagan jugar con un pasado de progresismo que justamente fue el gran fracaso de la Ciudad de Buenos Aires», remató el sindicalista.
Por su parte, el legislador porteño, Cristian Asinelli, salió a explicar por qué se levantó la reunión del consejo partidario. Ofuscado también con los Ibarra, el diputado dijo que «todos los sectores nos pusimos de acuerdo para no concurrir ante grupos que se oponen a la conducción de Alberto Fernández, que cuenta con el apoyo de la mayoría de las líneas internas».
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