20 de junio 2005 - 00:00

Define Macri en cuántas comunas dividen Capital

Anibal Ibarra intentará un último recurso para no desaparecer del cuarto oscuro de octubre. Esperará que los suyos, apenas tres, en la Legislatura porteña afinen sintonía con el macrismo y otros bloques de menor peso para lograr una elección barrial que se acople a la de diputados nacionales y legisladores porteños de octubre próximo. Se trata de la ley de comunas que abrirá el juego a un par de centenas de puestos políticos nuevos, si es aprobada. A esa votación (de suceder) el ibarrismo podría llegar con aliados del kirchnerismo, o de otros partidos si la relación con el gobierno profundiza sus grietas. Dos citas de las próximas horas parecen clave para el futuro del Gobierno de la Ciudad: una la tiene pautada el jefe de Gabinete de Ibarra, Raúl Fernández, con los jueces del tribunal superior de la Ciudad, y la otra, la espera el jefe de Gobierno con Néstor Kirchner. Las dos están relacionadas con las elecciones, claro, pero con distintas estrategias. Fernández quiere que la Corte porteña le diga si efectivamente puede llegarse a tiempo a convocar una elección más no prevista; si se podrían conformar los padrones electorales de barrios sin inconvenientes.

Al mismo tiempo, Ibarra espera turno para llegar al despacho del Presidente, donde se encontraría ahí mismo con Rafael Bielsa, el candidato oficial que ya le endilgó responsabilidad por la tragedia de Cromañón en el primer acto de su campaña y que también le pidió a Kirchner que haga lugar en las listas de candidatos a legisladores porteños para Milcíades Peña, el legislador que más atacó a Ibarra y a la senadora Vilma Ibarra por la tragedia del 30 de diciembre.

Pero Kirchner, ha trasmitido al menos a través de Alberto Fernández, que no quiere en las boletas a enemigos confesos de Ibarra. Por eso el jefe porteño inspira oxígeno pensando en una reunión de paz que pudiera acercarlo al cuarto oscuro de la mano del kirchnerismo. La pelea entre Ibarra y el kirchnerismo tiene su centro ahora en la ley de comunas que dividirá a la Capital Federal en zonas, con autoridades electas por los vecinos y un acotado presupuesto para el manejo de los servicios en los barrios, entre otras materias. La mentada ley se viene discutiendo desde hace siete años, pero ahora ha recobrado importancia para la mayoría de los legisladores. La semana pasada fracasó el intento de aprobar un mapa con esa división, que de haberse resuelto habría llevado a una votación más en el cuarto oscuro de octubre, la de las juntas de siete miembros que presidirán las comunas.

• Interesados

Mauricio Macri tiene interés en esa definición, pero también Ibarra. Por eso el kirchnerismo niega ahora los votos para la ley que sus propios legisladores vienen impulsando. La sanción de la norma quedó atada a la fecha de la elección: sin fecha no hay ley, según acordaron tanto kirchneristas como sus enemigos políticos del macrismo. La diferencia es que Macri pide no más de 12 comunas y que las autoridades se elijan por primera vez en octubre.

Los seguidores de Néstor Kirchner quieren 16 zonas y que la primera elección de juntas se haga en el cuarto oscuro de 2007 junto a las elecciones de presidente, senadores, diputados nacionales, jefe de Gobierno porteño y legisladores de la Capital Federal. El viernes la propuesta de la anticipada elección ya reunía 26 votos, con posibilidades de llegar a los 31, que son los que hacen falta para sancionar una ley que imponga que el jefe de Gobierno porteño deba llamar a elecciones barriales en los próximos comicios. Sin embargo, la ley de comunas, es decir, el mapa divisorio de la Ciudad, requiere para su aprobación 40 votos. Los kirchneristas han bajado en algo sus pretensionesy aseguran que también estarían conformes con 14 comunas en lugar de 16. Macri debería ceder en dos. Si lo hiciera, estaría obligando al bloque oficialista a dejar al descubierto su estrategia, la cual no parece iniciarse en una cuestión de cartografía, sino de oportunidad electoral. Creen en el Gobierno que la disputa entre Rafael Bielsa, Elisa Carrió y Macri por una banda en Diputados debe dejar al empresario fuera de debate. Consideran que Macri es débil en las exposiciones sobre temas nacionales y de política exterior. Del mismo modo los macristas están convencidos que el empresario es más fuerte en temas porteños y que con ese discurso puede enfrentar a los candidatos. Esas observaciones las lleva a las mesas de discusión el kirchnerismo porteño, que se niega a una elección barrial este año porque considera que allanaría así el terreno a Macri para su campaña a diputado.

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