3 de diciembre 2003 - 00:00

Derechos humanos: Carlotto insistió en un desvío de fondos

Una suerte de feria de ataques y contraataques, donde la confrontación personal aparece ligada a la recuperación moral de las prácticas políticas, se ha desatado luego que Estela Carlotto renunciara y denunciase sobre manejos irregulares de los fondos destinados a la Comisión por la Memoria, un organismo de derechos humanos de la provincia de Buenos Aires.

Era de imaginar que tamaña cuestión no respetaría la paz de los cementerios. Y hasta era de esperar que se intentase emparentar la denuncia de Carlotto con un apego político al gobernador Felipe Solá. Era previsible y así sucedió.

Ese fue el descargo al que echó mano la autora de «El Jefe», Gabriela Cerrutti. Cual mejor sofista deslizó que las severas acusaciones escondían la intención de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo de alinear a la Comisión por la Memoria bajo las influencias de Remo Carlotto, secretario de Derechos Humanos del gobierno de Solá.

Cerrutti
vivió la denuncia como una traición y hasta se animó a confesar a Marcelo Zlotogwiazda que la relación con la presidenta de Abuelas «era excelente» y que se ponderaba su trabajo hasta que los hijos de Carlotto comenzaron a participar activamente en la política del PJ bonaerense.

«Ella (por Carlotto) no dice malversación, ni corrupción, dice que se usa de manera que yo hubiera preferido que no se usara, pero de todas maneras yo digo que es la típica manera en que se discute el PJ bonaerense, que se unió al charco, así que nos enchastramos todos.»

Si era insuficiente el contraataque, la carga se redobló con otros de los integrantes de las huestes. Mauricio Tenembaum, miembro del Comité Ejecutivo de la Comisión por la Memoria, desmintió que el problema sea de corrupción, y lo instaló como un hecho político que surgía de la reubicación de cada uno de los miembros permanentes de la comisión frente al « fenómeno Kirchner». Así lo denominó.

Además, Tenembaum adjudicó la matriz de los disentimientos a la partida de Jorge Taiana (h) y a su reemplazo por Hugo Franco primero y luego por Remo Carlotto.

Y su análisis no es muy descabellado, porque hay quienes sostienen que en realidad la debacle y las diferencias se produjeron por dos cuestiones muy puntuales. Dicen que el camarista
Leopoldo Schiffrin intentó a través de Carlotto que su nombre llegara a Kirchner como candidato a la Corte Suprema y que la presidenta de Abuelas se negó a ser ese puente.

• Pretensión

Se afirma que otra parte del resentimiento fue gestado por la frustrada pretensión del fiscal bahiense Hugo Cañon de convertirse en secretario de Derechos Humanos. En este caso, el puente debió ser Sara Dorotier de Cobacho, la vicepresidenta de la Comisión que sí habría accedido a actuar de intermediadora, pero se encontró en que ya Solá se había decidido por Carlotto hijo. Ahora nunca se sabrá qué es lo verdadero y qué es lo falso.

Real es que la designación de
Remo Carlotto -la admitió Tenembaum- cayó muy mal en ciertos miembros de la Comisión y hasta algunos creyeron ver nepotismo.

Tenembaum
admite que hablar de Estela Carlotto es referirse a un mito que respeta toda la sociedad, la cual la reconoce y valora como una de las líderes principales de la lucha contra la impunidad y la dictadura, aunque afirma: «Pero todos somos seres humanos ¿no?». Podría interpretarse, entonces, que a su entender la denuncia de Carlotto no es correcta o que está mintiendo».

Esa es la frecuencia del discurso que también manejó
Cerrutti que le adjudicó toda la responsabilidad del movimiento del dinero a la Presidenta Sara Dorotier de Cobacho y al tesorero de la Comisión por la Memoria. Como dato aleatorio arrojó que la mujer -además de ser madre de dos hijos desaparecido- sera una militante del PJ de Merlo y subsecretaria de Derechos Humanos.

Para
Cerrutti, todo tiene sabor a política y la denuncia de Carlotto no es más que una respuesta a las críticas que desde la Comisión se le hizo a Solá por querer manipular la Comisión con fines políticos.

«
Es una manera de Estela de irse de la Comisión sin decir que lo hace porque no se va a bancar que la Comisión se oponga, porque hay un proyecto político... Para mí es un grupo del alaquismo (de Julio Alac) del PJ ligado a La Plata y a la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, de que la conducción deje de ser autónoma y pase a ser parte de lo que ellos llaman el sistema platense, que es el PJ de La Plata aliado con alguna gente

Carlotto
no sólo ratificó el contenido de su grave denuncia, sino que también y sin eufemismos reclamó que Cerrutti se alejara de la Comisión por la Memoria. Pero el de ayer sólo fue un capítulo más de la larga y dura confrontación que está por venir.

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