29 de junio 2005 - 00:00

Deserción II

Hace apenas una semana, Néstor Kirchner definió, con verdadero sentido del humor, su estrategia electoral «plebiscitaria». Dijo: «En Córdoba, arreglamos; en Capital, lo llevamos a Rafael (Bielsa); en Santa Fe, deben intervenir los santafesinos». En efecto, es lo que terminará sucediendo, para desgracia de Jorge Obeid. Anoche el gobierno carecía de un candidato para encabezar la lista que enfrente a Hermes Binner en ese distrito. María Eugenia Bielsa, la hermana del canciller, dijo que no en repetidas oportunidades. La última vez fue ante la presión de Cristina Kirchner, ejercida el Día de la Bandera, durante los actos patrios.

Tampoco tuvo más suerte el gobierno con Horacio Rosatti, el ministro de Justicia. Tampoco le insistieron demasiado, es cierto. Pero Rosatti aclaraba anoche a sus amigos de Santa Fe: «No me bajo de un lugar donde nunca me subí». Al parecer, también hay algún fastidio en este ministro por la divulgación que hicieron de su nombre, aparentemente, desde el despacho del gobernador Obeid.

Ahora será este mandatario provincial quien arme la oferta electoral del peronismo, que está fisurado entre su liderazgo y el de Carlos Reutemann (quien dijo que hará campaña con el presidente en Santa Fe, como si fuera entrerriano). Tampoco le queda a Kirchner la escapatoria de la transversalidad: durante el congreso socialista que se celebró el sábado pasado, Binner se lanzó en su contra denunciándolo como el jefe de un proyecto hegemónico. Si este ex intendente de Rosario se impusiera nítidamente en octubre, Kirchner deberá pensar con atención cómo integrar el segundo distrito del país a un eventual proyecto reeleccionista.

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