Las próximas elecciones porteñas parecen sensibilizar las convicciones de algunas militantes. Será que el cuarto oscuro merece algunos minutos de reflexión, o que la emoción democrática se despierta en estos trances, que en la última semana tres diputadas porteñas han cambiado de identidad. Además de la ex macrista Alicia Bello, que emigró al Frente para la Victoria, elevando con su pase a 10 los miembros de esa bancada, de otros puestos también están cambiando la pertenencia.
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La diputada Fernanda Ferrero, del bloque Recrear -que responde a Ricardo López Murphy-, acaba de abandonar a sus pares de bancada, Carlos Araujo y Jorge San Martino. La legisladora se vio afectada emocionalmente al sentirse cautiva de las peleas internas que rondan la conformación de las boletas que llevarán en alianza L. Murphy y Mauricio Macri.
Desplazada de esas listas y acusada, supuestamente de haberse equivocado al asegurarque poseía un título de estudios de nivel terciario, Ferrero dio el viernes el portazo. Sin embargo, su pase es sutil: la albergará el bloque Juntos por Buenos Aires, que en realidad es aliado del macrismo. Como recibimiento, ya el legislador Jorge Enríquez le ofertó ser candidata por su partido Unidad Republicana. Otra que padece el síndrome de abandono de la papeleta electoral es la macrista Florencia Polimeni. La radical también habría recibido la negativa para proponer un candidato a legislador.
De buena relación con el titular del bloque Frente para la Victoria, Diego Kravetz, Polimeni estaría a punto de sumarse a esa bancada. De esa forma el kirchnerismo se quedaría con la primera minoría -si se concreta el pase de Polimeni- con 11 diputados; Juntos por Buenos Aires le seguiría con 10 y el macrismo de Compromiso para el Cambio quedaría con siete. Por su parte, Recrear queda reducido a dos bancas.
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