Al regreso de Santa Cruz, hace 48 horas, Néstor Kirchner le dedicó una frase poco feliz a la posibilidad de confrontar públicamente en un debate con Carlos Menem. Dijo que no atendía esa contingencia, que «se dedicaba a las cosas importantes». Luego cambió el libreto: citó a Elisa Carrió y dijo que Menem «debe debatir con la Justicia». Hasta en su propio frente interno se comentó lo deslucido de la respuesta, ya que los votantes -al tener que votar por A o B por primera vez en la historia argentina- demandan una consideración de sus candidatos. Había otras formas para eludir la posibilidad del enfrentamiento.
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