Sólo la despedida de su esposa de la Cámara alta podía lograr que Néstor Kirchner se sometiera sonriente, en un lapso de doce horas, a los flashes de las cámaras fotográficas de los diputados y senadores oficialistas, ávidos por capturar una instantánea con el jefe del clan presidencial. El marido de Cristina de Kirchner fue ayer testigo privilegiado del último discurso de la presidente electa, plagado de enérgicos embates contra el Poder Judicial, los medios de prensa y el mundo empresario.
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El repentino interés de Kirchner saliente por el Congreso no tiene precedentes en su gestión. Ayer por la noche compartió speto corrido con un centenar de diputados del Frente para la Victoria y ayer por la mañana reapareció en la Cámara de Senadores para relamerse con un discurso marca «Kirchner» de su esposa y presidente entrante. Cristina de Kirchner marginó al Poder Judicial, a los empresarios y a la prensa de su enigmático pacto social. No dio ninguna señal acerca del rol que jugará el Congreso en ese acuerdo multisectorial, pero se pronunció a favor de que los jueces paguen el Impuesto a las Ganancias al asegurar que se trata de «una deuda que aún tiene la democracia».
El posible sometimiento de los magistrados a ese gravamen fue la única pista que la presidente electa dio a los senadores, aunque en el Congreso la iniciativa no es nueva, ya que el gobernador electo de Chaco, Jorge Capitanich, fue autor de un proyecto presentado en la Cámara alta en 2002, pero que nunca prosperó mientras la primera dama estuvo en el recinto. De ahí que la advertencia de la senadora a los jueces sonó más a una chicana de atril. También una respuesta por el voto de la Corte aumentando las jubilaciones.
Rechazo
La posibilidad de pagar Ganancias provoca un fuerte rechazo en el mundo judicial, desde donde advierten que se podría ver afectada su intangibilidad de salario en clara violación a la Constitución nacional y bajo el argumento de que el nuevo gravamen podría actuar como una presión encubierta del poder político.
El de ayer no fue el primer embate de la esposa de Kirchner contra los jueces en el Congreso. En 2005, la futura presidente impulsó la ampliación de 9 a 13 de los integrantes del Consejo de la Magistratura, cambio que dotó al oficialismo de poder de veto en la designación y remoción de los jueces. Sin embargo, la senadora criticó a la prensa y a los partidos de la oposición por haberse opuesto a aquella reforma y remarcó que el Consejo de Jueces «por primera vez es presidido por un académico» y subrayó que los ciudadanos pueden acceder a las declaraciones patrimoniales de los magistrados.
«Decían que íbamos a atacar a los jueces probos y proteger a los que no lo eran. Hace un año que funciona el nuevo consejo y no ha sucedido nada de eso», se jactó la presidente electa.
Además, aseguró que como primera mandataria buscará que su gobierno tenga «mayor calidad institucional», y expresó su orgullo por haber demostrado junto a su esposo que «es posible hacer política de otra manera». Inmutables la observaban de frente a las bancas Kirchner, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; y el vocero matrimonial, Miguel Núñez.
Repaso
Previsible, la senadora bonaerense hizo un repaso por los logros de la gestión -política- de su marido. «Tengo el honor de pertenecer a un Parlamento que sancionó la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final», y recordó que cuando ocupó su banca de senadora en 1995 era «una rebelde» dentro del justicialismo.
La oratoria cristinista también tuvo tiempo para referirse a la cámara oculta que el diputado Héctor Recalde grabó mientras un representante de la cámara empresaria de tickets alimentarios le ofrecía un soborno a su hijo Mariano.
«Hubo muchísimas cámaras ocultas en la República Argentina, pero es la primera vez que se filma a importantes empresarios en esta tarea y curiosamente no han sido filmados por periodistas. Siempre hasta este momento los villanos eran funcionarios públicos, dirigentes políticos», ironizó Cristina de Kirchner asestando así en simultáneo un golpe a periodistas y empresarios.
Sobre el final de su discurso, añadió que el Senado «ha sido legitimado por el voto popular», al recordar que no sólo ella fue electa presidente, sino que cuatro de sus integrantes, Daniel Scioli, Celso Jaque, Maurice Closs y Capitanich, fueron electos gobernadores de sus respectivas provincias. Eso sí, después, se retiró en medio de flashes con su esposo y dejó solos a los senadores que debían prestar juramento. No había más tiempo para perder.
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