Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde se encargaron ayer de desmentir lo que los diarios del fin de semana afirmaron con mucho énfasis y pocos datos: el acuerdo entre estos dos caudillos para que el pase de Cristina Kirchner a la provincia de Buenos Aires como senadora se produzca en un contexto de armonía. Duhalde se comunicó el viernes por la tarde con Rafael Bielsa para solicitarle que se abstenga de volver a postularlo como secretario general del Mercosur, cargo que desempeñó desde 2003 y cuyo mandato vence este año. Anoche dio un reportaje a la agencia «Télam» negando que negocie algún acuerdo con el Presidente. Kirchner, por su parte, pidió que lo cambiaran de hotel en Asunción con tal de no encontrarse con quien otrora fue su padrino. El duhaldismo insistía anoche, por boca de sus principales voceros, en que Chiche se postulará por la senaduría. Duhalde, quien el jueves se entrevistó con el cardenal Jorge Bergoglio, mira hacia el Vaticano, adonde quiere peregrinar a pesar de que ese viaje termine mostrándolo como alguien distinto de Kirchner. O, tal vez, por eso mismo.
Además, negó haber recibido una oferta del gobierno para ordenar el puzzle del PJ en torno a la confección de las boletas de candidatos que competirán en octubre.
Cada frase de
Anoche, desde el kirchnerismo, relativizaban el planteo del ex presidente con el argumento de que
No parece tan simple. En 10 días vence el plazo para anotar las listas provinciales -46 diputados y 23 senadores- y
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