19 de octubre 2005 - 00:00

Diputados del PJ velan las armas para guerra post-23

Eduardo Camaño
Eduardo Camaño
A medida que se aproxima el domingo, las guerras cuyo desenlace depende del resultado electoral comenzaron a recrudecer. Las que azotan a la conducción de la Cámara de Diputados y a la presidencia del bloque del PJ en ese cuerpo son de las más turbulentas.

Versiones, intrigas, espionajes cruzados comenzaron a viciar el clima que se vive en el Congreso. Aun cuando el Poder Legislativo esté en receso, la trama se teje allí donde haya diputados en campaña.

Alberto Balestrini fue el primero en mostrar la hilacha. Aunque se llamó a silencio rápidamente, el intendente de La Matanza habló como futuro jefe de los diputados. En esa calidad emitió una declaración que, en sí misma, fue un serrucho para las ambiciones de continuidad de Eduardo Camaño. «Después del 24 nos sentaremos a hablar con los duhaldistas», prometió. No hizo más que adelantar una necesidad del Ejecutivo: cualquiera sea el final de la contienda, el domingo por la noche Néstor Kirchner no contará con mayoría propia en la Cámara baja.

El plan de Balestrini es el del Presidente: ellos creen que Eduardo Duhalde tendrá una derrota ominosa y que, en ese contexto, la Casa Rosada estará en condiciones de elegir sus náufragos preferidos para componer con ellos el número que le facilita el quórum. Balestrini aspira a ser el gran operador de esa maniobra. Tal vez los resultados de los comicios en La Matanza, que hasta los duhaldistas prometen abrumadores en su favor, le otorguen esa misión indispensable para que él mismo consiga los votos para presidir la Cámara a partir del 10 de diciembre. Digresión sobre los guarismos que se insinúan en el distrito de Balestrini: ¿No era que Duhalde iría a vivir a esos barrios para conducir la campaña de su esposa? ¿Cuánto de haraganería hay detrás de las dificultades que encontró Chiche en su faena proselitista?

La contrafigura de Balestrini es Camaño. El necesita mantener la llama del conflicto para que su estrategia sea viable. Sólo si todos los puentes entre el oficialismo y los duhaldistas quedan rotos sería posible que este quilmeño ofrezca su candidaturaal resto de los diputados para continuar al frente de la Cámara. En un escenario de esa naturaleza, ¿hacia dónde irían los votos del ARI? La abstención de Elisa Carrió es uno de los objetivos del gobierno en su política hacia la Cámara.

• Coordinador

¿Hay algún otro pretendiente para el trono legislativo? Brumosa, aparece la figura de Carlos Kunkel, aunque lo más probable es que el ex jefe del Presidente termine coordinando a los diputados oficialistas que no formarán parte del bloque del PJ: allí habrá que lidiar con díscolos como Edgardo de Petris, Francisco Gutiérrez o Diana Conti.

¿Le espera a Rafael Bielsa en la Cámara algún destino de grandeza? Un viejo aforismo de la política parlamentaria afirma que «el Congreso es como Devoto; cuando se entra, el primero que pierde es el famoso». Ilustran esta verdad los destinos de hombres como Erman González o Dante Caputo, que llegaron a la Cámara envueltos en gloria y terminaron en comisiones anodinas.

Contra estos antecedentes, la verdad es que al canciller, por la dimensión de lo que abandona, debería aguardarlo algún lugar de jerarquía. Todo depende, también, de la cosecha del domingo por la noche. Si no es del todo buena, le costará inclusive presidir la Comisión de Relaciones Exteriores.

A propósito de esa pretensión, Bielsa debería ser el más interesado en que Jorge Argüello alcance su sueño de ser presidente único del bloque. Argüello hoy integra el «cuarteto imperial» que formó Alberto Fernández para controlar al oficialismo. Allí compite abiertamente con Osvaldo Nemirovsci, quien ha sido puesto bajo la lupa por los fisgones duhaldistas. ¿Es cierto que habría retirado $ 10.000 de la «caja» de Diputados para ir a hacer campaña a Río Negro? Los bonaerenses de Camaño creen que en el bloque PJ dominado por el kirchnerismo podría estallar un escándalo de financiamiento a través de facturas por publicidad. Versiones afiebradas, tal vez influidas por la saga brasileña, donde el Congreso estalló por las confesiones de un publicista... ¿Hablaron de esto Juan Manuel Urtubey y José María Díaz Bancalari antes de que el salteño se marchara a su provincia? Cuidado, imperiales: cualquiera de estos datos, que en las oficinas del duhaldismo se recogen con minuciosidad, pueden servir después del 24 para saldar la guerra dentro del cuarteto, donde el cordobés Carlos Caserio también sueña con ejercer una jefatura única en nombre de los votos que José Manuel de la Sota consiga en Córdoba.

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