Diputados del PJ velan las armas para guerra post-23
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Eduardo Camaño
¿Hay algún otro pretendiente para el trono legislativo? Brumosa, aparece la figura de Carlos Kunkel, aunque lo más probable es que el ex jefe del Presidente termine coordinando a los diputados oficialistas que no formarán parte del bloque del PJ: allí habrá que lidiar con díscolos como Edgardo de Petris, Francisco Gutiérrez o Diana Conti.
¿Le espera a Rafael Bielsa en la Cámara algún destino de grandeza? Un viejo aforismo de la política parlamentaria afirma que «el Congreso es como Devoto; cuando se entra, el primero que pierde es el famoso». Ilustran esta verdad los destinos de hombres como Erman González o Dante Caputo, que llegaron a la Cámara envueltos en gloria y terminaron en comisiones anodinas.
Contra estos antecedentes, la verdad es que al canciller, por la dimensión de lo que abandona, debería aguardarlo algún lugar de jerarquía. Todo depende, también, de la cosecha del domingo por la noche. Si no es del todo buena, le costará inclusive presidir la Comisión de Relaciones Exteriores.
A propósito de esa pretensión, Bielsa debería ser el más interesado en que Jorge Argüello alcance su sueño de ser presidente único del bloque. Argüello hoy integra el «cuarteto imperial» que formó Alberto Fernández para controlar al oficialismo. Allí compite abiertamente con Osvaldo Nemirovsci, quien ha sido puesto bajo la lupa por los fisgones duhaldistas. ¿Es cierto que habría retirado $ 10.000 de la «caja» de Diputados para ir a hacer campaña a Río Negro? Los bonaerenses de Camaño creen que en el bloque PJ dominado por el kirchnerismo podría estallar un escándalo de financiamiento a través de facturas por publicidad. Versiones afiebradas, tal vez influidas por la saga brasileña, donde el Congreso estalló por las confesiones de un publicista... ¿Hablaron de esto Juan Manuel Urtubey y José María Díaz Bancalari antes de que el salteño se marchara a su provincia? Cuidado, imperiales: cualquiera de estos datos, que en las oficinas del duhaldismo se recogen con minuciosidad, pueden servir después del 24 para saldar la guerra dentro del cuarteto, donde el cordobés Carlos Caserio también sueña con ejercer una jefatura única en nombre de los votos que José Manuel de la Sota consiga en Córdoba.




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