El menemismo se prepara para dar batalla en el Congreso contra la hegemonía bonaerense. Ayer, el subloque de Diputados se juramentó a no votar leyes clave que pida el gobierno de Eduardo Duhalde, cuando contradigan los principios que defiende Carlos Menem. Teniendo en cuenta la ola de réplicas que despertó entre legisladores -José María Díaz Bancalari y Mabel Müller fueron los más enérgicos- el ex presidente con sus declaraciones al diario «El Mercurio» de Chile (ver nota vinculada), habrá que estar atento a eventuales riñas en las próximas reuniones de la bancada que conduce el cordobés Humberto Roggero.
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Esto significa que, a partir de ahora, los partidarios del riojano más famoso practicarán el oficio de opositores de manera abierta y no con reparos como sucedió el domingo pasado durante la votación del «Plan Reyes». Beligerantes, pondrán en peligro la sanción de iniciativas, sobre todo, si surgen otras disidencias como ya sucedió en el Senado con delegados no precisamente menemistas como Cristina Fernández de Kirchner (Santa Cruz) y la sanluiseña Liliana Negre de Alonso que pidieron autorización para abstenerse con la ley que puso fin a la convertibilidad. En víspera del tratamiento de la reforma de la carta orgánica del Banco Central y del presupuesto, parece una declaración de guerra al oficialismo.
Aquella sesión que empezó en la tarde del sábado y terminó a la mañana del día siguiente, marcó un punto de inflexión en la interna del bloque PJ. Mientras Adrián Menem y la cordobesa Martha Alarcia votaron en contra de la Ley de Emergencia Pública, entre otras cosas, porque establecía la devaluación del peso; otros militantes del peronismo de Anillaco, por caso Alejandra Oviedo, prefirieron guardar las formas y abstenerse.
En la Cámara alta, en cambio, Eduardo Menem argumentó críticamente sobre el proyecto de Jorge Remes Lenic ov, aunque -por razones de disciplina de bancada- terminó levantando la mano. De la misma forma, aprobó que el peronismo se hiciera cargo el 29 de noviembre de la presidencia provisional, virtual vice de la Nación, cuando todavía estaba Fernando de la Rúa en la Casa Rosada. El senador de La Rioja, creía conveniente cederle ese puesto al radicalismo.
En idéntica actitud, argumentó en contra de la prórroga de sesiones ordinarias que, de hecho, impusieron sus compañeros de bloque en plena temporada de extraordinarias y en rebeldía hacia el delarruismo agonizante. Por espíritu de cuerpo, aceptó la voluntad que prevalecía. Esta característica del menemismo senatorial permite deducir que la ofensiva quedará restringida a la Cámara baja, donde -gracias a la representación proporcional- existe predominio de tropa duhaldista.
• Defensa
A partir de ahora, Adrián Menem, Alarcia, Oviedo, el santiagueño José «Pepe» Figueroa, la salteña Lelia Chaya,Olijela del Valle Rivas (Tucumán), el chaqueño Atlanto Honcheruk y el riojano Ricardo Quintela, entre otros, no sólo se dedicarán a recolectar adhesiones en el interior para contrarrestar la supremacía bonaerense y afianzar las huestes propias. También defenderán los 10 años de administración del menemismo, tanto a puertas cerradas en el bloque cuanto en el recinto. Mañana, amenazan con publicar una contundente solicitada.
Los legisladores afines a Menem, de manera espontánea, comenzaron a deliberar hace un par de días en el Palacio del Congreso y arribaron a la conclusión de que llegó el momento de forzar, a nivel parlamentario, el realineamiento que precipitó el riojano con sus fuertes declaraciones contra Duhalde y compañía. «Esto es volver a la puja entre unitarios y federales», diagnosticaron ayer a coro algunos diputados en funciones y varios mandato cumplido que participan de los aprestos, entre ellos, el porteño Javier Mouriño y el bonaerense Claudio Sebastiani, más el ex senador jujeño Alberto Tell.
La estrategia del subloque apunta a conseguir aliados del interior que desconfían del nuevo gobierno y de su vocación federalista.
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