Los legisladores porteños, sensibles al aplauso fácil y a encandilarse con los flashes televisivos, no lograban anoche resistir su postura de no sancionar la ley que otorga derechos matrimoniales a los homosexuales porteños. Los vigilaban camarógrafos de cadenas nacionales y extranjeras, además de exaltadas barras de activistas en favor de la nueva norma.
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La sesión comenzó por la tarde con un orden del día en el cual la ley de uniones civiles quedaba en el puesto 54°, anteúltima, para la sanción en la última y abultada sesión ordinaria del año. Lo habían acordado así, tal como anticipó este diario, en la reunión de Labor Parlamentaria los presidentes del bloque -que en la Legislatura son 16, sobre 60 bancas en total-. Esa decisión significaba que la intención era que pasara para el próximo año legislativo, sin crear mayores conflictos, ya que en realidad no había acuerdo para la sanción.
La ocupación completa de la tribuna por parejas gay y las cámaras de canales locales y extranjeros ansiosas de grabar a la sesión que convertiría a la Ciudad de Buenos Aires en la primera de Latinoamérica que contara con una ley de ese tipo comenzaron a hacer variar la postura en algunas bancas. A eso se agregó que un empleado se equivocó al transcribir el orden del día y dejó el tema de uniones civiles antes de la Ley de Etica Pública. El error no quiso ser corregido para que la platea no pensara que se trataba de otro ardid para postergar el debate.
•Manifestantes
Desde la izquierda, cuando se terminaba de aprobar la ley para los cartoneros (ver nota aparte), una de las primeras de la jornada, se reclamó por la alteración del orden del día. No querían demorar más a la tribuna, según manifestó el comunista Patricio Etchegaray al pedir la palabra.
En la espera, los integrantes de la Comunidad Homosexual Argentina manifestaron en el recinto y en sus pasillos a su manera. Gritaban «unión civil ahora sin demora» al tiempo que agitaban la bandera con los colores del arcoiris que los identifica en todo el mundo. Una pareja de transexuales, por su cuenta, posaba besándose apasionadamente detrás del radical Jorge Enriquez -opositor rotundo a la norma-mientras éste explicaba su posición ante las cámaras de TV.
En ese clima, la platea reclamó votación nominal para ver quiénes estaban de acuerdo con priorizar el tema y quiénes en dejarlo para el final. Se les concedió la moción popular, que se había hecho eco en el legislador Alexis Latendorf, pero sólo 17 legisladores estuvieron a favor y 30 en contra, de los cuales muchos incluso anticiparon su voto favorable a la ley, pero cuando les llegara el turno. Así el despacho quedó a la cola del resto, hasta pasadas las veinte, cuando volvieron a reclamar por su votación desde las barras, con la certeza de que horas más tarde podría no haber quórum, a pesar de la promesa de extender la sesión hasta la hora que fuera necesario.
A esas alturas, la sesión resistió, pero el recinto recibía cada vez más visitas, hasta que pasadas las 21.30, tras un debate de tres horas, se aprobó una modificación al funcionamiento de Consejo de la Magistratura. Un legislador confió a este diario: «Acá están todos los canales del país, así que de aquí no se mueve nadie sin tratar la ley». Se anticipaba de esa manera que ningún diputado querría levantarse de su banca y resistir el escrache, cuando en los noticieros, la aprobación de hoy fue el tema del día.
El proyecto entiende por unión civil a la conformada libremente por «dos personas con independencia de su sexo u orientación sexual», que hayan convivido en una relación afectiva estable como mínimo dos años (salvo que tengan descendencia) que tengan domicilio en la Ciudad de Buenos Aires. Crea un Registro Público de Uniones Civiles en el cual se anotan los concubinatos y también sus disoluciones.
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