«Cuando la economía no está sustentada en algo verdadero, la crisis se desata. Si la devaluación de nuestras monedas hubiera sido simultánea, no habría afectado tanto a nuestras economías», completó, «Ambos países deberían haber devaluado en conjunto. De esa manera no se hubiera afectado a ninguna de las dos economías», dijo Da Silva.
Fue en ese momento que resurgieron los espíritus devaluacionistas entre los presentes: «Es lo que opinamos nosotros. La Argentina debió pensar en salir de la convertibilidad en 1999, cuando todavía estábamos fuertes», comentaban los seguidores de Elisa Carrió presentes.
En el discurso del brasileño hubo de todo. «Hace mucho tiempo un político argentino dijo en Brasil que si Lula era electo presidente, moriría el Mercosur, y el Mercosur acabó cuando Lula no era presidente de Brasil», dijo Lula en relación a Carlos Menem, pero sin nombrarlo, sabiendo que entre las posibilidades de su horizonte estará, quizás, lidiar con el riojano en futuras cumbres del Mercosur.
Frente a Lula escuchaban atentamente Juan Carlos Maqueda, que evitó en todo momento salirse del protocolo, Oraldo Britos, menos preocupado en que no se notara que estaba embelesado por el discurso seudo populista del brasileño y los presidentes de las comisiones de relaciones exteriores de las dos Cámaras más todos los diputados y senadores que estaban en ese momento en sus despachos.
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