El macrismo está organizando una suerte de multipartidariapara definir la postergación de la elección de comuneros, que debe realizar este año la Ciudad de Buenos Aires, para 2009, junto con la votación de legisladores y diputados nacionales por el distrito.
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Es la salida que busca para que Mauricio Macri eluda la elección este año, ya que el jefe de Gobierno no quiere convalidar la descentralización tal cual está planteada, con 105 cargos electivos nuevos. La decisión la anunciará Macri en los próximos días, ya que se vence el plazo para la convocatoria.
La tropa del oficialismo está, por estas horas, en pleno debate y fraccionada en torno a la oportunidad de convocar a elecciones barriales este año, como indica una ley porteña. Ahora Macri no duda, quiere resistir esas urnas, pero una parte de sus seguidores, entre ellos, la propia vicejefa Gabriela Michetti, lo alienta a responder a los plazos que la Legislatura -cuando la funcionaria ocupaba una banca- impuso, es decir, que se voten comuneros el próximo 10 de agosto.
Los que adhieren a los argumentos de Michetti, como los legisladores Martín Borrelli y Oscar Moscariello, le dicen a Macri que lo complicará eludir la convocatoria que vienen reclamando desde todos los bloques de la Ciudad.
Pero recién esta semana el Gobierno porteño envió a la jueza María Servini de Cubría la información para modificar la geografía de las 15 comunas, ya que el mapa original contenía errores. Sobre ese diseño, la magistrada debe elaborar un nuevo padrón de electores que respete la división, debido a que el voto se hace por zonas.
El atraso en la confección del listado es una excusa justa para Macri que no quiere realizar la votación y, en cambio, ha buscado convocar a una estatuyente que modifique la Constitución y, entre otros puntos, cambie el número de comuneros, que actualmente es de siete por zona. La iniciativa de la reforma, sin embargo, ya se la rechazaron desde todos los bloques.
Pero el macrismo está convencido de que encontrará en la oposición, el kirchnerismo, el mejor aliado para postergar las urnas barriales. Consideran que si hay competencia, los cargos pueden resolverse entre los adherentes de Elisa Carrió y de Macri, según los resultados de los últimos comicios porteños que, en las locales, consagró al jefe de Gobierno y, en las nacionales, a la ex candidata a presidente.
De ese modo, creen, el kirchnerismo arriesgaría perder tal vez en todas las comunas del distrito y no dudaría en postergar la votación, más aún en el clima convulsionado por el que transita hoy el Frente para la Victoria, que tironea ahora entre Alberto Fernández, Víctor Santa María y una troupe de transversales que no encuentra destino.
Quienes alientan a que Macri sí llame a las urnas le aseguran repetir el triunfo del año pasado, a pesar de la mala experiencia con los candidatos a senadores y diputados nacionales. Mientras que lo desalientan por el temor a perder comunas y tener que gobernar con áreas descentralizadas en manos de la oposición. Después de todo, la misma duda hizo que Aníbal Ibarra tampoco convocara nunca a la elección de comuneros.
En cambio, en el diseño macrista está discutir en esa multipartidaria, también la posibilidad de desdoblar las urnas del año que viene y realizar una elección local para legisladores porteños y comuneros y otra nacional para diputados.
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