Por segunda vez en toda su carrera política Cristina de Kirchner habló en el marco de una audiencia en calidad de imputada. Al igual que aquel 2 de diciembre de 2019, cuando declaró en el juicio de Vialidad a solo diez días de asumir la vicepresidencia, los cimientos de Comodoro Py -ahora virtuales por la pandemia- volvieron a sentir el terremoto de su defensa política y técnica. Con fuertes críticas al Poder Judicial, a Mauricio Macri y a los medios de comunicación pasó a la ofensiva en la causa Dólar Futuro. Un expediente al que señaló como un “leading case” para el lawfare y la “intromisión y manipulación del Poder Judicial en los procesos electorales y en la política en general” de la Argentina.
Durante 48 minutos la expresidenta expuso ante los jueces Daniel Petrone y Diego Barroetaveña y Ana María Figueroa. Se trató de una audiencia preliminar convocada por la Sala I de la Cámara de Casación en la causa que se inició tras la denuncia de Federico Pinedo y Mario Negri, el 30 de octubre de 2015, cinco días después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
Además de Cristina, expusieron en primera persona Axel Kicillof, Miguel Pesce y Alejandro Vanoli, también imputados en el proceso por supuesta defraudación al Estado e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Los tres pidieron ser sobreseídos y que no se sustancie el juicio oral. Es porque un peritaje de la Corte Suprema determinó en agosto del año pasado, que la operatoria de contratos a futuro no generó perjuicio económico alguno para el Banco Central, sino que -inclusive- se trató de una herramienta de política económica que buscó evitar una devaluación. El dato sobresaliente que fue recordado por todos los acusados es que dicho estudio nunca fue realizado durante la etapa de instrucción, a cargo del fallecido Claudio Bonadio, sino que recién fue ordenado por el Tribunal Oral.
Dar la cara
Al inicio de su exposición, conectada al “Zoom” desde su despacho en el Senado, la vicepresidenta hizo una fuerte crítica a los jueces Petrone y Barroetaveña por no habilitar la presencialidad para la audiencia (Figueroa había votado en disidencia). Casi sin preámbulos los señaló por trabajar “siempre” en el “anonimato” que -dijo- “es muy conveniente” para “quienes deciden determinado tipo de causas”. En tono irónico explicó que había pedido estar en Comodoro Py “porque es bueno siempre conocerle la cara a los jueces, a los fiscales”. “Yo por ejemplo lo estoy viendo ahora a usted doctor Daniel Petrone, pero la verdad que su cara no la conocía (…) Yo siempre di la cara”, lanzó.
Sistema podrido
En esa misma dirección, buscó ubicar al Poder Judicial como parte responsable de las políticas cíclicas de endeudamiento: “Ustedes, los jueces, influyen en la vida de los argentinos”, afirmó. “Este es el sistema que está podrido y perverso”. Y, señalando a cámara dijo: “Cada 10 años viene uno, nos endeuda y después lo sobreseen y vuelve a hacer lo mismo. En esto tienen responsabilidad ustedes”.
En concreto se refería al caso del Megacanje, cuyo impulsor fue Federico Sturzenegger, “el ‘devaluador’ que hoy da clases en la Universidad de Columbia”. Sin bajar la mirada de la cámara, Cristina se dirigió a los jueces: “Díganme si ustedes no tienen que ver con lo que pasa en el país, lo sobreseyeron y lo vuelven a sobreseer (…) Yo sentada acá, acusada en una causa de dólar que se manipuló en calor del proceso electoral y cinco años después hay una pericia y sigo acá, y el otro en Columbia dando clases, y el otro viendo partidos en Qatar”, en clara alusión a Macri.
Ya con elevado tono de voz, lanzó uno de los conceptos con mayor contenido político de su defensa, al señalar que los funcionarios del macrismo “habían venido a eso, a devaluar. Nada les importó. Decían que el precio de la economía se movía al precio del dólar blue”. En ese andarivel volvió a apuntar al rol de la Justicia: “Ustedes, el Poder Judicial, contribuyeron a que ese Gobierno ganara las elecciones y a que hicieran lo que hicieron. (…) Devaluaron, usufructuaron la devaluación y los que estamos sentados y acusados somos nosotros que somos los que desendeudamos al país y pagamos la deuda al FMI”, remató. Con énfasis, Fernández destacó que fueron los “amigos” y funcionarios de Macri los que se beneficiaron con los contratos a futuro y no ella o los integrantes de su Gobierno. Sin embargo –recordó- ninguno de ellos está imputado.
En ese momento, la voz de la Vicepresidenta se quebró. Visiblemente enojada y al borde del llanto recordó las políticas de desendeudamiento encabezadas por Néstor Kirchner y se refirió a las consecuencias del crédito millonario con el Fondo que ahora debe afrontar la Argentina. “No podemos aumentar a los jubilados porque estamos endeudados hasta acá”. Nuevamente señalando a los jueces, afirmó: “Hoy debemos 44 mil millones de dólares y ustedes también son responsables. No miren para otro lado, ustedes son responsables de lo que está pasando”.
Defensa técnica
Aunque también en código político, la argumentación técnica estuvo a cargo de Kicillof (por entonces ministro de Economía), del ex titular del Banco Central, Alejandro Vanoli y de Miguel Pesce. El exministro -mencionado especialmente por Cristina en la audiencia- puso un ejemplo para explicar porqué se debe dictar la inexistencia de delito: “El caso de dólar futuro se parece al de un homicidio, donde acusan a A de matar a B. Pero resulta que antes del juicio aparece B vivo, lo que demuestra que no hubo homicidio alguno”. Por su parte, Vanoli destacó que “la pericia prueba que no existió violación de ningún deber ni extralimitación, no hubo ningún perjuicio económico” y que “la operatoria dólar futuro fue realizada según las normas jurídicas vigentes”.
En la misma dirección, Pesce pidió que se termine con este proceso al argumentar que los contratos estuvieron sujetos a las normas de la carta orgánica del Banco Central y que “no existe ningún hecho verificador” de las maniobras denunciadas. Y recordó que en su momento “ningún informe regular del Central, ni instancias de control del Banco hicieron observaciones. Ni auditorías internas ni externas señalaron como problemáticas para el desempeño del Banco el efecto monetario de las operaciones”.
Por último, el fiscal Raúl Pleé buscó defender la elevación a juicio. Según su punto de vista “no puede haber una valoración fragmentada (en referencia al peritaje de la Corte) y habrá que constrastar toda la prueba en juicio”. “No interesa quién es el beneficiado de la malversación de caudales, si es que efectivamente hubo perjuicio al Estado”, dijo Pleé. Y, tomando el argumento de la Vicepresidenta sobre la importancia de la presencialidad, consideró que el caso debe dirimirse en un debate oral, ya que nunca solo “una pericia es la que decide acerca de la suerte del proceso”.
Final inesperado
Al igual que en su indagatoria en el juicio de Vialidad, el final de la exposición de Cristina tuvo un giro inesperado: “Leía hoy en los diarios: Cristina va a pedir el sobreseimiento. Yo no voy a pedir ningún sobreseimiento. ¿Sabe qué doctor Petrone? Yo voy a pedir que apliquen la Constitución”. Al cabo de tres horas, Petrone cerró la audiencia. “El tribunal pasará ahora a deliberar”, dijo. Según el código, los planteos deberán ser resueltos dentro de los próximos 20 días.
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