Cuando se apagaron los focos del salón Blanco, tras la jura de los ministros del nuevo gabinete, los asistentes se desconcentraron con destinos diversos. Los que tienen cargo, a sus despachos; los que los perdieron, a su casa. Algunos eligieron el entretenimiento, por ejemplo, el fraternal ministro de Justicia, Jorge de la Rúa, quien ingresó a la función vespertina en un cine del Barrio Norte para ver un filme para él emblemático: «¿Dónde estás hermano?».
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