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En los cuarteles del peronismo de las dos veredas circuló desde ayer un interesante cuadro de resultados de las elecciones del domingo, que se ha comenzado a usar como un mapa de campaña. Distingue las provinciales donde ganó cada candidato, cuántos votos sacaron sus adversarios y cuántos son los votos disponibles en el mercado para que salgan ahora Carlos Menem y Néstor Kirchner a disputárselos.
Ese cuadro describe cómo los grandes bolsones del voto disponible, por caso, para Menem están en la región de Cuyo y en la provincia de Buenos Aires. Un cálculo optimista les hace decir a los menemistas que con eso y un esfuerzo en la Capital Federal la situación de su candidato mejoraría mucho.
• Situación alarmante
Para los de Kirchner ese cuadro describe una situación alarmante: el aporte del duhaldismo, que usó para la elección a todo el gabinete nacional, el gabinete provincial, a la estrella de Chiche Duhalde, los LECOP, los patacones, los 2,8 millones de planes Jefas/es y el ejército de ocupación piquetera, apenas aportó al resultado final 25% de los votos en la provincia de Buenos Aires.
Si se compara con resultados anteriores, es pobrísimo ese aporte. En 1997, aun perdiendo ante Graciela Fernández Meijide Chiche Duhalde sacó 41% de los votos (ella logró 48%) y eso que no contó con el aporte del gobierno nacional, entonces en manos del menemismo.
• Hipótesis
En 1999 en la elección Ruckauf-Meijide, el duhaldismo aportó con 42% de los votos, muchísimo más y en peores condiciones que las actuales.
El kirchnerismo asienta muchas de sus afirmaciones en la hipótesis de que a Menem le sería muy difícil llegar de 25% de los votos del domingo pasado a una mayoría ganadora.
Al santacruceño le sería quizá más costoso -y a los contribuyentes que aportan con sus impuestos al tesoro público que usa para hacer proselitismo- remontar el 22 que logró con tanto esfuerzo el domingo.
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