14 de abril 2004 - 00:00

Duhalde abre fuego pidiendo más plata

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Los dirigentes políticos bonaerenses entendieron que desde la Casa Rosada se inició una embestida contra su distrito en materia de seguridad. Resolvieron, entonces, contestarla en el terreno del dinero: desde la semana pasada, y más claramente desde ayer, Eduardo Duhalde y Felipe Solá se pusieron al frente de un reclamo a Néstor Kirchner por mayores recursos para la provincia de Buenos Aires.

Hubo señales públicas y reservadas de esta decisión. Entre las primeras, estuvo la estridente reunión de intendentes del conurbano que se realizó ayer, como adelantó este diario, en la sede de la federación que los agrupa: allí se reclamó por un fondo especial cuya definición precisa quedó para otra oportunidad. Más sigilosos, Alberto Fernández y Roberto Lavagna se comunicaron con Eduardo Duhalde para solicitarle que aplicara su influencia para que Solá adhiera al proyecto de ley de coparticipación que desde el Ejecutivo se está girando a las provincias. Pero el ex presidente se negó a hacer esa gestión y adelantó a los dos funcionarios que él estará en contra de la iniciativa. A sus íntimos les aclaró más: «Estaré en contra aunque esto me lleve a un problema con (Néstor) Kirchner».

• Mensajero

El argumento principal de los bonaerenses fue encomendado en la «sesión Blumberg» de la semana pasada al peronista bonaerense Daniel «Chicho» Basile (quien ahora llevará su mensaje a toda la provincia subido a un auto de carrera). El diputado de Las Flores dijo allí que, si la Nación pretende mayor eficiencia en la lucha contra el delito en el conurbano, debería dejar de «discriminarse» a los bonaerenses en materia de reparto de ingresos. Según esa tesis, articulada ayer en una reunión de legisladores duhaldistas por Alfredo Atanasof, la provincia de Buenos Aires cede al resto de las jurisdicciones u$s 900 millones al año, cifra que él calcula tomando como referencia el promedio de ingreso per cápita del país.

Los intendentes reunidos ayer en la sede de la Fedaración Argentina de Municipios levantaron la voz delante de sus invitados. Allí estaban la vicegobernadora, Graciela Giannettasio; el ministro de Producción, Rafael Magnanini; y la figura central para esta discusión, el ministro de Economía, Gerardo Otero. Delante de ellos, con distintos argumentos, los alcaldes de la primera y la tercera sección electorales volvieron a quejarse de una campaña de desprestigio que se les dirige desde el gobierno nacional. Y reclamaron a Otero y a los otros dos funcionarios provinciales que se sumen a una campaña para que se asigne a la provincia un fondo especial de asistencia para el conurbano. Las voces fueron variadas: algunos pidieron una gestión de «lobbying» ante el gobierno nacional, que pretende ver encarnada en Solá; otros aconsejaron que los propios diputados bonaerenses se encarguen de hacer su propia ley. Estos últimos se dieron cuenta enseguida de que se trata de una estrategia inconducente si no existe apoyo de las demás provincias. Obvio.

Duhalde, quien regresó de París el domingo pasado, pasó buena parte del lunes en el San Juan Tennis Club y marchó ayer a Montevideo, prometió ponerse al frente de la pelea por más recursos. Con sus colaboradores más inmediatos repasó la historia del problema en los datos que muestran a la provincia como víctima: se re-cordó que Raúl Alfonsín le hizo ceder al distrito 9 puntos de ingresos en tiempos de Alejandro Armendáriz (aunque los compensó «de facto» con Aportes del Tesoro Nacional), situación que se mantuvo casi idéntica durante la gestión de Antonio Cafiero (aunque se recuperó un punto de coparticipación). Duhalde se acuerda bien del tema: él mismo se negó a asumir la candidatura a gobernador que le propuso Carlos Menem en 1991 si antes no le garantizaban un fondo especial para la provincia. Fue aquel malhadado Fondo del Conurbano Bonaerense que se votó en el Congreso gracias a que se sedujo a las demás provincias con otras «especies». Por ejemplo, se le entregaron a Santa Cruz, y a las demás petroleras, alrededor de u$s 700 millones; ahora se convirtieron en u$s 560 millones, dato que mortifica a Kirchner por lo inexplicable.

¿Qué pedirán las demás provincias para conceder otro Fondo a los bonaerenses? ¿Cómo harán para no abroquelar al resto del país en su contra? En la Casa Rosada se resisten a pensar en otra experiencia como la de 1991 y prefieren hablar de una «caja» de emergencia para «los conurbanos». Se trataría de un fondo similar al que reclaman los duhaldistas pero administrado por la Nación y con destino a las distintas áreas críticas que presentan las grandes ciudades (Buenos Aires, Rosario, Tucumán, Córdoba). En otras palabras, el reclamo bonaerense es metabolizado por Kirchner en términos de mayor capacidad de intervención del poder central sobre los distritos federados.

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