11 de febrero 2003 - 00:00

Duhalde confirmó "no" de Chiche. Solá elegirá a su vice por encuesta

Eduardo Duhalde le confirmó ayer a Felipe Solá que Chiche no lo acompañará como candidata en la provincia. Y fue más allá. Le sugirió que, para definir al compañero de fórmula, haga una encuesta para medir a Julio Alak, José María Díaz Bancalari y Alberto Balestrini. Solá salió del despacho presidencial con muchas más dudas respecto de su futuro.

Si tenía alguna sospecha de que podían plancharlo en sus aspiraciones de poder, Felipe Solá ayer quedó convencido de que los Duhalde pueden estar pensando en retener el feudo bonaerense a través de alguien que no es él. Eduardo, el Presidente, se reunió ayer con él para comunicarle, ahora de manera definitiva, que su esposa, Chiche, no lo acompañará como candidata a vicegobernadora. Fue más allá Duhalde y le propuso a su delegado en La Plata que haga una encuesta para decidir a quién sentar en el sidecar de su candidatura: si a Julio Alak, a José María Díaz Bancalari o a Alberto Balestrini. Alak es el intendente de La Plata; Díaz Bancalari, un diputado del duhaldismo ortodoxo; Balestrini, el intendente de La Matanza. Para demostrarse mutuamente que la buena fe escasea cada vez más en las relaciones bonaerenses, Duhalde y Solá convinieron que la encuesta será realizada no por una sino por tres consultoras contratadas al efecto. Habría que pensar si el Presidente no se estará jugando la fórmula provincial a los dados; es decir, si no tendrá otra más confiable para él. Suena cada vez más premonitorio el oráculo de Federico Scarabino, ministro de Gobierno de Solá, que profetizó mil veces junto al sillón de Dardo Rocha: «Felipe, te van a cagar».

Tal vez Scarabino se equivocó y Duhalde jugó sin dobleces. Bien puede haber sucedido lo que sospecharon los interlocutores de Chiche el martes pasado, cuando escucharon su confesión matutina en Lomas de Zamora: «Yo quiero ser candidata a gobernadora pero mi marido decidió que no. El nunca se equivoca pero me reservo para el 2007». Lo que muchos duhaldistas quieren ver como una sofisticada estrategia de su jefe para degradar a Solá bien puede ser la consecuencia de una reyerta matrimonial. El «no» de Chiche no habría sido contra Felipe sino contra el mismísimo «Negro».

• Listado

Mientras acaricia, maníaco, su cinturón de carpincho y su esposa, Teresa, «la Colorada», le taladra la cabeza con sospechas, Solá borronea en estas horas un listado con su «aparato». Es que tal vez deba ganarse por sí mismo la candidatura a gobernador que esperaba heredar de Duhalde. Primero hace cuentas adentro del gabinete provincial. La primera sección podría cubrirla con Mariano West (Moreno). Osvaldo Amieiro ya no está en el equipo: dejó la Jefatura de Gabinete y quiere ahora disputar la intendencia de San Fernando. Eduardo Bustos, finalmente, promete triunfar en San Martín: debe devolver con votos la titularidad del CEAMSE, un condado en la lógica del felipismo. Bustos, experto en números o en magia (fue 10 años presidente de la Comisión de Presupuesto de la Legislatura), asegura que terminará de una vez por todas con las pretensiones de Carlos «Tato» Brown, de nuevo candidato a intendente.

En la tercera está Scarabino, de Quilmes, y el propio Balestrini, salvo que el alcalde de La Matanza quede herido si no gana en las encuestas y migre hacia otro ejército. Si no hay acuerdo, debería enfrentar a Aníbal Fernández y a su «inventor», Eduardo Camaño, el titular de la Cámara de Diputados. La octava sección, La Plata, llega de la mano de Alak, que está en la misma situación de Balestrini: un desaire en la pelea por la vicegobernación podría herirlo y espantarlo.

• Regreso

En la cuarta sección despunta otro felipista extremo: el vocero, Jorge Matheus, candidato a intendente de Trenque Lauquen. En la zona se podría contar también con un invitado estelar a la política bonaerense: Jorge Matzkin. Repudiado por los pampeanos, el ministro del Interior está regresando a su tierra natal, la localidad de Juan José Paso, en el partido de Pehuajó. Quiere ser diputado nacional pero, si hay embotellamientos en la lista, le tienen previsto un destino de intendente del pueblo. Ya eligieron el slogan de campaña: «Habré cambiado totalmente que el anciano por la voz tan sólo me reconoció» («La casita de mis viejos», de Cobián y Cadícamo). Más verosímil suena la pretensión de Florencio Randazzo en Chivilcoy.

Sigue Felipe recorriendo el mapa bonaerense. En la sexta podría contar con Hugo Corvatta, el presidente del Senado bonaerense, oriundo de Pigüé. Estaba allí Haroldo Lebed pero Duhalde lo convocó para la Secretaría de Agricultura y ahora el antiguo aliado se dedica a investigar las martingalas fiscales que pueden hacerse con la pesca del calamar. La quinta es desolación. Allí Solá piensa tentar a Daniel «Chicho» Basile, quien sólo dará un paso hacia La Plata si recibe una señal indubitable desde Olivos. La séptima sección se la defenderá otro diputado, Isidoro Lazzo.

• Otro candidato

Si es para negociar con Duhalde el derecho a intervenir en la confección de listas, lo de Solá es considerable. Si, en cambio, esta fuerza es todo lo que tiene para enfrentar al duhaldismo, mejor que busque destino en otro rodeo (por decirlo en términos que le son familiares). La opción no es arbitraria. La negativa de Chiche y, ahora, la estrategia de la encuesta podrían estar hablando de que desde Olivos se lanzará una candidatura más robusta para enfrentar a Aldo Rico, el candidato al que hoy bendicen las encuestas. Sobre todo si los compañeros de fórmula son Alak o Balestrini, dos figuras a las que el duhaldismo nunca miró como propias. Distinto es «el Mono» Díaz Bancalari, al que quien no ve como propio es Solá y, más importante todavía, el electorado.

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