Eduardo Duhalde definió el domingo el pleito en el peronismo de Lomas de Zamora, donde persiste una pelea sin resolverse por la candidatura a intendente. El designado fue a votar a la escuela Nº 8 en compañía de Jorge Rossi, ex hombre fuerte de la Lotería Bonaerense y autoproclamado ganador de esa contienda doméstica, y desarmó en pocos minutos un conflicto que llevaba casi un mes.
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Es toda una señal sobre quién defenderá en las elecciones provinciales del 14 de setiembre los colores del duhaldismo en el pago chico del designado, aun cuando queda abierta una polémica judicial entre dos alas del PJ distrital que crecieron al amparo de Duhalde. Rossi había sido acusado por su rival en esa puja, María Elena Torresi de Mércuri, de cometer presuntamente «fraude» y de «haberles pagado $ 20 a sus votantes» en los comicios partidarios del 30 de marzo. La señora de Osvaldo Mércuri trasladó su acusación a Tribunales, donde obtuvo una victoria: la Justicia ordenó que se paralizara el escrutinio definitivo en los barrios donde supuestamente se produjeron irregulares, por caso, el doble sufragio en las compulsas PJ y UCR, algo taxativamente prohibido por la ley de internas, abiertas, obligatorias y simultáneas.
El ex hombre del juego de Duhalde gobernador se apuró a hacerse reconocer como triunfador por los otros 3 aspirantes a la comuna que presentaron batalla, Héctor Mensi (en ese momento intendente y ahora ex, tras una reciente jugada del mercurismo y de los radicales lomenses destinada a manejar la transición), el subsecretario general de la Presidencia, José Romero, y el joven Guillermo Viñuales, animador de una liga de renovadores del justicialismo bonaerense.
Con ayuda de Hugo Toledo, Rossi se abstuvo de mezclarse en el terreno de los jueces y, el domingo, acompañó a Duhalde a sufragar en la escuela Nº 8. Es cierto que Rossi fue el principal promotor de Néstor Kirchner en esa jurisdicción, pero resultó sintomático que el designado se dejara flanquear por aquél justo en el momento de votar, en una demostración de que ya habría tomado partido en la interna que mantenía abierta con los Mércuri.
La postal electoral de ayer se suma a la versión de que, tras el ballottage, la junta electoral se expedirá en favor de Rossi, a pesar de que los jueces sigan dándole la razón a María Elena Torresi. El entuerto -dicen los rossistas- tendrá un desenlace por la vía política. Los mercuristas prometen seguir con el pataleo hasta las últimas consecuencias, porque consideran que fueron víctimas de una trampa.
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