Hincha de Bánfield, Eduardo Duhalde concurrió el domingo a la Bombonera para presenciar el partido que Boca ganó por 2 a 1. El ex presidente compartió el palco con el presidente de Boca, Mauricio Macri.
Las cámaras se regocijaban con el rostro mustio de Eduardo Duhalde, por la derrota de Banfield, junto a un discretamente alegre Mauricio Macri por el triunfo de Boca. Todo deportivo y en la cancha del ramal sureño. Más de dos horas juntos con alguna gaseosa de por medio. Sin embargo, había otra información clasificada -en la cual se interesó Néstor Kirchner y con razonable explicación-, para nada vinculada al fútbol. Antes del partido, Macri pasó a buscar a Duhalde y, como son viejos amigos, se quedó en la casa para charlar a solas durante una hora. El intermediario de la reunión fue Carlos Ben, asesor de prensa del bonaerense y hoy miembro de la comisión directiva de Boca Juniors.
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Hubo café y larga perorata de Macri sobre su actividad política: visitas a Jorge Sobisch en Neuquén, a Juan Carlos Romero en Salta, localidades del Litoral y también varios municipios bonaerenses. También explicó la forma en que logró unificar su bloque porteño -tan propenso a la disgregación por los distintos componentes partidarios- y, por último, confesó que, si bien piensa en 2007, no tiene apuro ni quiere ser ganado por la ansiedad. Cuando hizo referencias al gobierno, involucró a Aníbal Ibarra con Kirchner y, en general, habló con bastante acidez. Mucho más cuando relató su breve estadía en Miami, donde sólo escuchó críticas al gobierno argentino de representantes del gobierno republicano y de eventuales sucesores demócratas.
Como Duhalde no es defensor del Presidente, al menos en su casa, le reconoció a Macri esa ojeriza internacional cada vez más manifiesta. En cuanto a la actividad política del empresario porteño, le sugirió que mantenga la fuerte vinculación con el justicialismo. Ambos creen que, al menos una parte, bien podría compartir en el futuro el pensamiento del boquense. Dijo también que no sabe aún si se presentará el año próximo como senador, ya que, si bien ése no era su propósito, ciertas circunstancias lo empujan a esa candidatura. Tal vez, ese lanzamiento personal sea una forma de que no aparezcan líneas internas del kirchnerismo en la interna del PJ bonaerense. Por fin, como dato original, reveló poco entusiasmo por el futuro con Kirchner: es que a sus huestes no les cayó bien que el Presidente le demandara al duhaldismo 50% de todos los cargos electivos futuros.
Más allá de acuerdos o desacuerdos, ambos estimaron que había sido poco feliz para el Presidente el último acto del 1 de marzo en la Plaza de los Dos Congresos. «Para un peronista, no convocar gente es algo más que una falla», reconocieron. Sobre todo, para un Kirchner que, según las encuestas, recoge 80% de las adhesiones del público a su gestión. «¿Qué pasó?», interrogó Macri al tiempo que Duhalde señalaba que muchos bonaerenses desertaron debido a que querían aparecer tras los carteles del piquetero D'Elía o del Partido Comunista. «Además -señaló-, yo hubiera querido ayudar a Néstor, pero fue en esos días en que falleció mi madre y me desentendí de todas estas cuestiones.» Chiche retiró las tazas, y ellos se fueron al partido.
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