13 de septiembre 2002 - 00:00

Duhalde promete tener candidato para octubre

«No nos olvidemos: hace noventa días había una oleada menemista, y Menem era seguro presidente. Hoy me parece que ya no.» En seco, Eduardo Duhalde cortó la discusión que buscaba convertir -por imperio de las encuestas-a Adolfo Rodríguez Saá en el candidato del PJ bonaerense.

Un rato largo la delegación peronista que ayer visitó Olivos había repasado los datos de los sondeos, varios con la íntima intención de arrancarle al Presidente un gesto expreso de aval hacia el puntano. Pero la única señal del lomeño fue reprobatoria.

Duhalde
hizo el comentario y buscó con la mirada a Felipe Solá, sentado a su derecha, quizá sólo para molestarlo: sabe que ni el gobernador ni su esposa Teresa pueden ocultar la simpatía que tienen por el presidente efímero.

Graciela Giannettasio
, José María Díaz Bancalari --repuesto luego del achaque de salud-, Mabel Muller, Isidoro Laso, Jesús Blanco, Juan José Mussi, Patricio García y Carlos Martínez, entre otros tantos, registraron el comentario y la mirada irónica.

Después, Alfredo Meckievi, un duhaldista histórico hoy funcionario de Felipe Solá, completó el axioma presidencial. «En enero el mejor era Ruckauf, después De la Sota, después Menem, Reutemann o Carrió. Ahora es Rodríguez Saá, pero... ¿cuánto va a durar?»

Al final, lo único que cosecharon los invitados fue una promesa, demasiado tibia, de que el mes que viene, cuando presente la línea 17 de Octubre (que nació Duhalde Conducción, pero fue rebautizada para no herir al felipismo), el PJ bonaerense presentará «su» candidato presidencial.

Pero no fue fácil. Un dirigente del interior, cuyo nombre se protegió celosamente, propuso «bloquear» el ingreso de los precandidatos a la provincia.

Duhalde reaccionó: «No podemos impedir que los candidatos entren en la provincia si antes nosotros convocamos las elecciones».

«Además, si no tenemos candidato propio, es por error nuestro, no de los otros»
, aportó Solá.

• Enojos

«Está bien, pero yo no voy a aguantarme que se me metan en el distrito y me manoteen los concejales. Esta la podemos perder ¿eh?», se enojó Hugo Curto, de Tres de Febrero, que recibió el apoyo del matancero Alberto Balestrini que este sábado debe soportar un acto de Carlos Menem en su municipio.

«Si vienen a hablar pestes de la provincia y de la Nación, yo no me voy a quedar quieto»,
avisó Balestrini.

El comentario debería ser decodificado: el riojano pro-mete juntar 20 mil voluntades en el estadio de Laferrere y, según admiten los organizadores que contrató
Alberto Pierri, teme por la seguridad del mitin. Por eso el horario vespertino -14.30- y la abundante custodia.

En rigor, la fobia a las multitudes no es sólo menemista: algunos duhaldistas tienen reservas sobre el encuentro del 17 de octubre, y la minicumbre previa del 27 o 28 de setiembre en Mar del Plata.
«Que no sea masivo para que se pueda controlar», disparó un diputado.

El martes, en la reunión del consejo provincial en la sede porteña del PJ,
Manuel Quindimil había alertado sobre el riesgo de que en el acto aparezcan 150 personas a «gritar por Rodríguez Saá» y «haya problemas».

Por eso,
Hugo Corvatta --jun-to al quilmeño Federico Scarabino, una de las principales espadas de Felipe Solá- preguntó si era conveniente «exponer al presidente a un acto multitudinario». Sembró un silencio de duda.

En lo demás, abundaron elogios. Con argumentos parecidos, Duhalde y Solá insistieron en unificar la postura del PJ provincial para evitar dispersiones.

«Yo soy bonaerense y quiero que la provincia esté en orden»,
dijo Duhalde.

• Incomodidad

«Que el peronismo gane el año que viene depende de lo que hagamos en Buenos Aires y en Nación», se acopló Solá.

Apenas una frase incomodó al gobernador. Fue cuando Duhalde ratificó que no será
candidato «a nada» pero, avisó, «eso no quiere decir que me vaya a mi casa: yo voy a seguir haciendo política».

A minutos de cerrar el frugal desayuno -café con leche y medialunas-, se escuchó por prime-ra vez en toda la mañana el nombre de
José Manuel de la Sota. Lo pronunció en voz baja Osvaldo Mércuri: «A mí me boicotearon el acto que el sábado le hice al Gallego, que fue una maravilla». Se quejó y se fue.

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