27 de diciembre 2002 - 00:00

Duhalde quiere congreso PJ para poner candidato propio sin interna

Eduardo Duhalde logró anoche que un grupo chico de gobernadores escuchasen de propia boca sus principales cuitas: la intención de ir adelante con la suspensión de las inter-nas del 23 de febrero. La crisis de la sesión en el Senado, sin embargo, lo distrajo de la principal razón de haberlos convocado anoche, que era sondearlos sobre la convocatoria en febrero próximo a un congreso del partido para discutir una fórmula presidencial sin internas.

La ausencia de los senadores invitados a la reunión -retenidos por la demorada sesión-le mojó los papeles a Duhalde. Esperaba a dos hombres clave: Ramón Puerta, referente principal del peronismo del interior que habla ya fluidamente con menemistas y duhaldistas, y Jorge Busti, volcado al menemismo, pero cuyos movimientos son atendidos con cuidado por los gobernadores.

Los que se sentaron anoche en la mesa de Duhalde, acompañado sólo por Jorge Matzkin y Juan Carlos Mazzón, fueron Felipe Solá (Buenos Aires), Carlos Rovira (Misiones), Néstor Kirchner (Santa Cruz), Gildo Insfrán (Formosa), Julio Miranda (Tucumán), Eduardo Fellner (Jujuy), Daniel Gallo (vicegobernador de Tierra del Fuego) y el ex gobernador y hombre fuerte de Santiago del Estero Carlos Juárez. Gente importante, que escuchó el abanico de propuestas y quedó en responderle al Presidente tras la consulta con sus distritos y también con los ausentes (uno de ellos, José Manuel de la Sota, quien se disculpó porque inauguraba casas en Córdoba).

Además algunos de ellos estarán hoy a las 11 en la sede del consejo nacional para la ratificación de la fecha de elecciones y tenían la pose de escuchar antes de resolver nada.

• Distracción

La emergencia que se cernía, pasadas las 23, sobre la suerte de las designaciones de Juan Carlos Maqueda (a la Corte) y José Luis Gioja (presidente del Senado) distrajo a la mesa definitivamente y arruinó el tono conspirativo que le había querido imprimir el Presidente a la cita. Algo que le interesaba a Duhalde para crearle un clima adverso a Menem ante la cumbre de hoy.

A alguno de los visitantes, Duhalde intentó sondearlo para que se subiera a ese borrador de fórmula que encabeza en el corazón presidencial el santacruceño Kirchner:
«De ninguna manera, sólo sería vice tuyo», le dijo un senador.

Duhalde
levantó el belfo y musitó: «Hacés bien, tenemos que ser neutrales, yo tampoco quiero jugar. A lo más que aspiro es a irme por la puerta grande el 25 de mayo. ¿Elecciones el 27 de abril? -siguió dialogando consigo mismo-. Ni lo duden. ¿Internas? ¿Para qué? ¿Acaso no han visto las encuestas donde la gente dice que nadie quiere oír hablar de inter-nas?».

Duhalde
dedicó a estas cuitas toda la jornada. Recibió a legisladores, funcionarios y habló con la mayoría de los gobernadores. Lo desconsoló el diálogo con Carlos Reutemann, a quien sigue usando para todo terre-no: el Lole santafesino le respondió que no iba a ir anoche a Olivos, pero tampoco a la reunión de hoy en el consejo nacional para ratificar la fecha de internas del 23 de febrero.

Quienes hablaron ayer con el Presidente sintetizaron de esta manera lo que quiere hacer, según tres proyectos lanzados a buscar fortuna entre los peronistas:

1) el plan de máxima es que un congreso del partido designe la fórmula presidencial sin internas. Es lo que más quiere, pero sabe que es casi imposible que la mayoría de los caciques del PJ sume adhesiones a un congreso que anule el llamado a internas. Significaría un costo político muy alto frente al discurso que sostienen el peronismo y los demás partidos, sobre la democracia interna en el momento de elegir candidatos. Esta idea tiene como principal defensor al senador
Luis Barrionuevo, cercanísimo siempre al oído presidencial. Los duhaldistas rabiosos sueñan con que esa designación de la fórmula partidaria por Congreso recaiga sobre el propio Duhalde. Este insistió anoche en que quiere irse a su casa el 25 de mayo y que no será candidato a nada.

2) el proyecto intermedio es que una masa crítica de gobernadores y caciques partidarios del interior avale, junto al Presidente, a un candidato grato a Olivos. Hoy ese hombre es
Kirchner, uno de los asistentes al asado anoche en la residencia presidencial. El Presidente lo varea donde puede y le busca un vice; nadie le acepta todavía. Kirchner no mide mucho fuera de su provincia y menos en los distritos por donde le han buscado compañero de fórmula (principalmente el Nordeste). Esta candidatura de Olivos debería confrontar con la fórmula Menem-Romero en las internas del 23 de febrero.

3) El proyecto de mínima, en caso de no poder imponer ni por congreso ni en interna a un hombre propio, es convocar al congreso partidario para que suspenda esas internas y autorice a todos los precandidatos a concurrir a las elecciones generales usando los símbolos partidarios. Esta idea la propuso
Romero hace seis meses, cuando se libraban las primeras escaramuzas internas en el PJ. Esa suerte de lemas, que no suma, supondría un acuerdo previo de candidatos para apoyar al peronista más votado en la general en el eventual ballottage. Romero ya ha repudiado este método, que cree superado por la integración de las fórmulas inscriptas en el PJ (Menem-Romero; Adolfo Rodríguez Saá-Melchor Posse). Hoy Duhalde intenta implantar este método porque cree que esmerilará las posibilidades de Menem de imponerse, al obligarlo a competir no sólo contra los adversarios del peronismo, sino también con los adversarios internos.

Busti
fue quien ha intentado desalentar a Duhalde de llevar la elección de los candidatos o la suspensión de las internas a un congreso del partido. «¿Cómo voy a ir a un congreso a negar lo que estoy pidiendo en mi provincia?», le dijo al Presidente el día de Navidad, cuando cruzaron saludos por teléfono.

• Culpas

Busti, como los demás contertulios de ayer en Olivos, escucharon la queja principal, hoy de Duhalde hacia Menem, algo que ya usa por encima de las diferencias personales o ideológicas: el Presidente ha comprado in toto el argumento de Roberto Lavagna de que el riojano es el culpable de que no haya acuerdo con el FMI y de la demorada acordada de la Corte que reconocería la dolarización de los depósitos del «corralón».

Con habilidad jesuítica -
Lavagna se formó en la clerical Universidad de Lovaina-al ministro de Economía no le ha costado mucho que el Presidente haga suya esta teoría, más funcional que nunca para defender su único proyecto: no entregarle la candidatura del PJ -y mucho menos el gobierno-a Menem.

Dejá tu comentario

Te puede interesar