31 de julio 2002 - 00:00

Duhalde ya aseguró su dote a De la Sota: $ 100 millones

José Manuel de la Sota consiguió que el gobierno nacional apruebe, al menos en una instancia política, el respaldo principal que espera para su campaña interna contra Carlos Menem. Son 100 millones de pesos que se le otorgarán a Córdoba para que lleve adelante un rescate de bonos provinciales. Roberto Lavagna aprobó la operación, que quedará «dibujada» como un desembolso a cuenta de un eventual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional al que se arribaría más tarde. «Más pruebas de respaldo no le podemos dar», comentó ayer ante este diario uno de los colaboradores más estrechos de Eduardo Duhalde, quien se convertirá de este modo en el sponsor más importante de la carrera del cordobés.

• Bajo costo

Vista desde la posición de De la Sota, la operación parece satisfacer su empeño mismo: haber subido a la candidatura tendrá poco costo si, a cambio, puede liberar a Córdoba del yugo fiscal tan impresionante que promete hacerle perder el feudo político que conquistó hace cuatro años. Bien mirada, todas las alianzas tejidas por el cordobés con el gobierno nacional en los últimos tiempos estuvieron presididas por esa aspiración de darle oxígeno a su gestión provincial: desde los tiempos de Fernando de la Rúa, cuando se reconcilió con Domingo Cavallo y se alió a su partido con tal de conseguir un aliado en el Ministerio de Economía. Ahora se repite la estratagema y cualquier costo parece menor frente al auxilio que le acercarán desde Buenos Aires («inclusive el de haber tenido que fotografiarse con su suegra en el lanzamiento presidencial» comentó un chistoso en la Rosada, bordeando la falta de respeto).

Pese a estos socorros mutuos, Duhalde y De la Sota siguen recelándose. Por eso uno de los espectros que acosan las noches presidenciales es el de ver a «José Manuel» envuelto en la bandera cordobesa, con la caja de los $ 100 millones bajo el brazo y declarando ante la prensa: «Vi cosas que no me gustaron». Es decir, renunciando a la pelea. No en vano los colaboradores de De la Sota afirman que el gobernador se puso a andar pero que hará una escala técnica dentro de 15 días: por entonces medirá, encuesta en mano (se las realiza Heriberto Muraro), si tiene sentido seguir batallando. Nada sería peor para Duhalde que presenciar cómo se apaga la pequeña llama de su esperanza antimenemista. En tal caso deberá enfrentarse a lo peor, un acuerdo con el riojano «y el divorcio», como le acotó hace poco un amigo. Aunque, para asombro del interlocutor, el Presidente contestó: «No confundas; yo no tengo problemas personales con Menem, en quien admiro algunas virtudes profesionales, por decirlo de algún modo. El problema con Menem es que nuestras visiones del país y del mundo son incompatibles».

• Paradoja

Mientras tanto, De la Sota sigue sumergido en despejar sospechas y asegurar técnicamente su tránsito. Por eso puso en contacto con el ministro del Interior, Jorge Matzkin, a Domingo Carbonetti: es el fiscal de Estado de Córdoba, devoto de la primera dama provincial Olga Riutort y, paradojas de la historia, autor del recurso en favor de la segunda reelección de Menem que se tramitó en el juzgado de Ricardo Bustos Fierro en 1999. Carbonetti tendrá por misión obstruir en el plano logístico-electoral lo que por entonces quiso provocar: que el riojano llegue de nuevo al poder.

Es posible que, si no a De la Sota, por lo menos a Duhalde se le complique la relación con el resto de las provincias si se profundiza la lógica interna en la que está entrampándose su gobierno. Anoche había ya dos gobernadores de los considerados «prescindentes» que estudiaban hacer algún planteo por la posible utilización de la política fiscal como instrumento de proselitismo para la interna del 24 de noviembre. Por su lado, Néstor Kirchner también estaba advertido de esta posibilidad, que agregaba al largo inventario de reproches con el que piensa justificar su probable alejamiento del PJ para pelear la presidencia. Algo similar cabe esperar de Adolfo Rodríguez Saá. Ya nadie cree que la Comisión de Acción Política que se establecerá en el partido peronista, presumiblemente la semana que viene, pueda hacerse cargo de estos cortorcircuitos, provocados desde el gobierno.

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