Duhaldistas "en tránsito": hoy Atanasof con Kirchner

Política

No se lo vio en el restorán El General, con Francisco de Narváez, Jorge Sarghini, Eduardo Camaño y Juan José Alvarez. Estuvo en Punta del Este casi todo enero, pero allí tampoco fue posible detectarlo en los conciliábulos pasablemente conspirativos que se trasladaron a la costa uruguaya. Sigiloso, casi subterráneo, Alfredo Atanasof, mano derecha de Eduardo Duhalde, su ex jefe de Gabinete y actual diputado nacional, emergerá hoy a la superficie en Berazategui: el corazón del conurbano.

La curiosidad de esta epifanía es que se producirá al lado de Néstor Kirchner. El Presidente visitará hoy el municipio de otro ex duhaldista, Juan José Mussi. Llevado de la mano por Julio Pereyra, el primer intendente del conurbano en cruzar el Riachuelo hacia la Casa Rosada, lanzará una cruzada contra el aumento de precios en la provincia. La presencia de Atanasof se justifica, claro: ayer, en una reunión de intendentes oficialistas (todos) le pidieron la colaboración de su Sindicato de Municipales. Es obvio, sin el estímulo a los empleados de las comunas la policía de precios que pretende establecer Kirchner terminaría siendo más abstracta que en la actualidad.

La captura del platense Atanasof desde la Casa Rosada preocupa a varios capitostes de la política bonaerense. En primer lugar, a Juan Carlos Sluga, un sindicalista del sector municipal enfrentado al diputado. Sluga se había entusiasmado con Kirchner y había peleado por él en las internas del PJ, más llevado por el odio al duhaldista «en tránsito» que por convicciones santacruceñas.

• Sorprendidos

Los otros inquietos serán, casi seguramente, los comensales de El General, que cuentan hipotéticamente con un voto menos, ya sea para ofrecerlo en la mesa del gobierno o para articular una oposición legislativa con fuerzas ligadas a Mauricio Macri. La velocidad de Atanasof en el pasaje los sorprendió ayer: superó a la de Carlos Ruckauf, un experto en este tipo de locomociones.

Sin embargo, la principal víctima de la foto que se podrá obtener hoy en Berazategui es un vecino de la zona, el quilmeño Aníbal Fernández. El ministro del Interior es, acaso, el más enconado adversario de Atanasof en la peripecia del peronismo bonaerense. Pero este Fernández tal vez se entere tarde de estos cambios: ha de estar inquieto por los movimientos de otro de sus contrincantes, el grupo Ciccone, casi un actor más de la misma interna provincial, como sabe alguno de los comensales de El General. Es que el negocio de los documentos de identidad, por el que puja el ministro Fernández y del que quedaría afuera esa empresa, sigue agitando las aguas. Ahora, las de la Justicia: ansiosa por hacer justicia -hay que suponer- en un tema cuya urgencia sólo descubren algunos, la jueza en lo contencioso administrativo federal Susana Córdoba le habilitó la feria a esa compañía (o al abogado que la asesora, que ya consiguió milagros anteriores) para inquietud del ministro.

Dejá tu comentario