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14 de mayo 2007 - 00:00

EE.UU.: ¿es peor ser negro o ser mujer?

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Lo mejor de la carbonada que brindó Torcuato Di Tella a un pequeño grupo de invitados al seminario de la UCA sobre campañas políticas organizado por Doris Capurro fue el encuentro de dos de los máximos asesores de Hillary Clinton y Barak Obama, que no se conocían entre sí. Fue en el piso que tiene el ex secretario en avenida Del Libertador y República de Siria y el propio Torcuato sirvió la carbonada (su esposa estaba de viaje) con la modestia de un bachelor oxoniano, hasta ayudó a levantar los platos. Entre los invitados estaban Frank Greer, socio de la firma que se encarga del mensaje y de la publicidad del precandidato Obama, y Gabriel Guerra Mondragón, un portorriqueño que fue embajador de Bill Clinton en Chile durante cuatro años y que ahora es el recaudador de fondos de Hillary en Nueva York. Tiene en esa ciudad su estudio de abogado y de lobby (trabaja para representar al gobierno de Alan García en la firma del acuerdo de libre comercio con EE.UU.).

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No se conocían, se ignoraron durante toda la cena, hasta que buscaron, a los postres, la oportunidad de presentarse y cruzar tarjetas. Se conocían de nombre y las respectivas leyendas, y disintieron obviamente en el diagnóstico. Guerra Mondragón -que había estado con Gore en el Alvear al mediodía, y obviamente chapeó ante tu compatriota con eso- señaló: «Estuve con el senador, perdón, con el vicepresidente, que es buen amigo mío...», le tiró por la cara (Hillary es la próxima presidenta de los EE.UU.). Confiado, dijo que Obama es una maravilla, pero que ser negro y joven es por ahora un hándicap en contra. Ella está arriba en las encuestas para las internas, va a ganar la candidatura y los republicanos no tienen a nadie porque todos los que había -Rudolph Giuliani o John McCain- caen en picada junto con George W. Bush por su adhesión a la campaña de Irak. Les va a costar ya encontrar un candidato y más para hacerle frente a Hillary. Lo importante -agregó- es no hacer una campaña de agravios hacia Obama, porque lo ideal sería que perdiese bien y quedara como jefe de campaña; es muy atractivo su perfil para grandes bolsones de voto, como los negros de la Florida. En esto, reveló, ya hay un acuerdo de no agresión para las primarias.

  • Equivalencia

  • Greer dio otra percepción: reconoce que ser negro es un problema para Obama, pero equivale a lo que en Hillary significa ser mujer. El 95% de los americanos dice que votaría a un negro, y por el mismo porcentaje dice que votaría a una mujer. Aunque es difícil ganarle a Hillary, ésta es víctima de un negativo alto en las encuestas. Aparece en las encuestas como muy conocida, pero ya con el voto hacia ella: 55% a favor, 40% en contra; le queda apenas un margen de 5% para trabajar. Obama, en cambio, tiene 30% a favor, 19% negativo y un margen altísimo de votos en los cuales crecer. Acordó con Guerra que sería buena idea que Obama, en caso de perder, se sumase a la campaña de Hillary. Calcularon los dos que el costo de las campañas, a todos los candidatos, va a llegar a los u$s 500 millones, de los cuales 45% va a publicidad, principalmente por TV. Se lamentaron de que un triunfo se logra subiendo en las encuestas, pero también en el ranking de recaudación de fondos.

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