27 de septiembre 2001 - 00:00

EEUU prescinde por ahora de la OTAN para su ofensiva

George W. Bush decidió encarar en sole-dad la próxima ofensiva militar contra los santuarios del terrorismo, excluyendo incluso la participación de sus aliados de la OTAN. En la reunión mantenida ayer por los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica, los Estados Unidos rechazaron invocar la cláusula de asistencia recíproca del bloque, lo que habría abierto la puerta a una acción conjunta. Con ello intentan evitar que las prevenciones de países como Francia y Alemania terminen entorpeciendo sus planes bélicos. En cambio, la Casa Blanca dijo que sólo pedirá apoyos concretos para determinadas acciones y dejó para más adelante la posibilidad de una cooperación bélica más profunda. Mientras, el régimen talibán de Afganistán, señalado como seguro objetivo de las represalias norteamericanas, convocó a miles de francotiradores en previsión de una ocupación de su territorio. Además, mostró toda su hostilidad hacia los EE.UU. al permitir que sus simpatizantes incendiaran y destruyeran la sede de la antigua embajada de Washington en Kabul. En Medio Oriente, finalmente, se concretó ayer la esperada reunión entre el líder palestino, Yasser Arafat, y el canciller israelí, Shimon Peres. Ambos coincidieron en la necesidad de consolidar la frágil tregua en la zona a fin de no entorpecer las gestiones norteamericanas en pos de un apoyo a su campaña antiterrorista en el mundo musulmán.

El secretario general de la OTAN, George Robertson (centro) al abrir ayer la reunión de ministros de Defensa
El secretario general de la OTAN, George Robertson (centro) al abrir ayer la reunión de ministros de Defensa
Bruselas (ANSA, Reuters, AFP, EFE) - Estados Unidos les comunicó ayer a sus aliados de la OTAN que está dispuesto a encarar por su cuenta la ofensiva contra el terrorismo sin solicitar ayuda militar a la Alianza, aunque aclaró que podría apelar a la colaboración puntual de algunos Estados.

«No está prevista ninguna acción colectiva de la OTAN. Si la necesitamos la pediremos», indicó el número dos del Pentágono estadounidense, Paul Wolfowitz, tras la reunión con sus pares de Defensa en Bruselas.

El encuentro de ayer tenía dos objetivos centrales: dar a conocer los planes militares y comunicar los avances concretos en la acusación contra el millonario Osama bin Laden. Se especulaba que tras la reunión los países de la OTAN definirían su grado de participación en la Operación Libertad Duradera.

Pero Estados Unidos decidió no plantear formal-mente la invocación al artículo 5º del Tratado de la Alianza Atlántica, que estipula la asistencia recíproca si uno de los aliados es atacado por una fuerza exterior, aunque el subsecretario Wolfowitz no descartó hacerlo en el futuro.

A pesar de que el secretario general de la OTAN, George Robertson, había considerado el martes que Washington iba «a pedir cooperación», fuentes del Pentágono indicaron que «no vinimos a pedir nada. Sólo vinimos a informar el enfoque le que vamos a dar a la ofensiva contra el terrorismo». Según observadores, así la Casa Blanca evita tener que compatibilizar sus objetivos militares con países como Francia y Alemania, entre otros, que habían advertido contra una «aventura» en Asia Central. Según esos analistas, ésta será una guerra de Estados Unidos.

Los gobiernos europeos habían emitido señales contundentes de apoyo a Estados Unidos tras el impacto inicial que produjeron los ataques del 11 de setiembre, pero luego algunos líderes del continente volvieron sobre sus pasos e instaron a profundizar la investigación de la trama terrorista. Con el giro dado ayer por EE.UU., ahora sus fuerzas armadas no deberán atar sus maniobras al acuerdo de sus aliados.

• Conexión privada

Wolfowitz tampoco aportó detalles al resto de los 18 titulares de Defensa sobre las investigaciones sobre Bin Laden. «No hay dudas de que los responsables están vinculados con la organización Al-Qaeda», consideró el funcionario al dar por probada la conexión.

En una sorpresiva señal de nueva cooperación entre los ex adversarios de la Guerra Fría, el ministro ruso de Defensa, Serguei Ivanov, quien se incorporó al encuentro como país extra OTAN, dio a los ministros lo que un participante llamó «un informe minucioso de Moscú en torno a la amenaza terrorista de Afganistán».


Además, Ivanov expresó que «nada se excluye» sobre una eventual integración de su país a la OTAN. «El mundo cambia diez o quince veces más rápido que en el pasado», agregó.

El gobierno de
George W. Bush procura mantener el máximo sigilo en cuanto al plan militar para el que acumula tropas y bombarderos en la zona de Asia Central y que, según analistas, podría comenzar en dos semanas, esperando mientras se debilita el gobierno talibán frente a las milicias de la opositora Alianza del Norte.

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sólo anticipó que «no habrá un Día D», en alusión al desembarco masivo en Normandía de 1944, sino que será una acción a largo plazo.
El funcionario había anticipado que no va «a decir una palabra sobre las operaciones que pueda poner en peligro la vida de alguien.

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