Los piqueteros asaltaron otra vez ayer la Capital Federal agravando la bronca de los vecinos por la temperatura, que llegó a superar los 37°. Cortaron accesos por el Puente Pueyrredón, un tramo de la General Paz a la altura del partido de San Martín y llevaron el caos al centro cortando las avenidas Corrientes y Paseo Colón. Intolerable.
Aprovechando la criticada pasividad policial y la infinita paciencia de los habitantes, distintos grupos piqueteros aprovecharon y generaron ayer varios escenarios de caos de tránsito, lo que provocó en muchos casos la airada reacción de quienes se vieron perjudicados. Las avenidas General Paz, Cabildo, el Puente Pueyrredón y las avenidas de Mayo y Leandro N. Alem, frente al Ministerio de Trabajo, en el centro porteño, fueron algunos de los lugares afectados por la movilización de activistas de izquierda con reclamos de la más diversa laya, que fueron ejecutados a la vista y ante la pasividad de la Policía Federal. El caos se agravó no sólo por la recalentada de los motores, que fue mucha, sino también porque la sensación térmica alcanzó los 37 grados y se hizo insoportable permanecer sobre el pavimento.
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Movimientos piqueteros y partidos políticos de izquierda se movilizaron ayer al caer la tarde hacia la Plaza de Mayo para reclamar el «total esclarecimiento del atentado» explosivo, que en diciembre pasado causó 26 heridos en la Plaza de Mayo, durante el acto en ocasión de cumplirse dos años de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. En realidad, una excusa de los del ala dura de los movimientos piqueteros para movilizarse -y fastidiar a la gente que se vuelve contra la inoperancia del gobierno-; además, lo hicieron en demanda de una «ley de amnistía» para los dirigentes procesados y «por la anulación de la bochornosa ley de reforma laboral», sospechada de haber sido sancionada mediante sobornos.
El titular del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), el barbudo Raúl Castells, anunció que se movilizaron para reclamar por «el esclarecimiento del atentado» del pasado 20 de diciembre. No olvidó disparar sobre el oficialista kirchnerista Luis D'Elía, de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) y Juan Carlos Alderete, que comparte la conducción de la Corriente Clasista y Combativa (CCC). La movilización partió desde el Congreso y avanzó por la Avenida de Mayo hasta 9 de Julio, donde se desvió hasta Diagonal Norte para llegar a la Casa de Salta primero, a la de Gobierno después y, finalmente, al Ministerio de Trabajo.
•Puente cortado
Mientras tanto, en la otra punta de la Ciudad, alrededor de seis mil manifestantes pertenecientes al Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón cortaron el puente Pueyrredón -que une la Capital Federal y Avellaneda-, al cumplirse 19 meses de la muerte de los piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, el 26 de junio de 2002, a manos de la Policía Bonaerense. Juan Cruz Daffunchio, referente del MTD, anunció que aunque habían previsto reducir el horario de corte por « respeto de la sociedad y al gobierno» -sonó irónico-, se decidió extender el tiempo de corte hasta las 16 debido a que «no se está avanzando como queremos con la investigación y el gobierno no pone énfasis». Daffunchio opinó que si bien «la comisión de investigación, propuesta por el gobierno, no era la solución del crimen, por lo menos mostraba interés, pero desde mayo no se avanzó en lo más mínimo» en la causa.
Todos los 26 de cada mes, el MTD corta el puente en reclamo por el castigo de los responsables de los asesinatos de Santillán y Kosteki perpetrados en la estación de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, luego de la represión a cargo de la Policía Bonaerense cuando varios sectores piqueteros intentaban cortar el puente.
•Amenaza
En ese sentido, Daffunchio adelantó que, si no se avanza con el castigo a los responsables de los asesinatos perpetrados por las fuerzas de seguridad, «se repetirán más cortes de más tiempo».
Representantes del MTD Aníbal Verón se habían reunido en dos ocasiones durante el año pasado con el presidente Néstor Kirchner con la intención de notificar el estado de la causa y reclamar por el rápido castigo a los culpables, a la vez que mantuvieron encuentros con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y con el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde. Según ellos, «hasta ahora, sin ningún resultado concreto».
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