11 de agosto 2008 - 00:00

El caso salpica desde 1999 hasta hoy

Las acusaciones contra el supuesto pago de sobornos en la Argentina por parte de Siemens forman parte del «operativo limpieza» que quiere encarar la compañía. Con esto, la multinacional alemana pretende reducir los costos que la megacausa internacional en su contra por presunto pago de sobornos en más de 30 países, y que hasta el último viernes (el número aumenta y se actualiza semana tras semana) superaba los u$s
1.700 millones
. En concreto, cuanto más se reconozca el giro de estos dineros irregulares de boca de los propios directivos de Siemens, menos se pagará de multas al Estado alemán.

La estrategia de Peter Lörscher, actual presidente de Siemens, es contestar afirmativamente cada vez que se lo interroga desde el tribunal federal de Munich que investiga el pago de coimas en cualquier lugar del mundo donde haya operado la multinacional alemana. Con esto, reduce a la mitad cualquier responsabilidad directa de la compañía en el pago y el eventual delito de evasión impositiva y blanqueo de dinero, el verdadero objeto de la investigación de la Justicia alemana.

Para esto, y según la recomendación de un conglomerado de estudios de abogados europeos de varios países, la recomendación primaria fue reconocer ante la Justicia el pago de las coimas, decir con nombre y apellido a quiénes y en dónde se depositaron, y aportar pruebas para diseñar la ruta del dinero. Carlos Menem y el resto de los acusados argentinos, no sólo por el caso DNI, serían víctimas de este «operativo limpieza» de Siemens.

El austríaco Lörscher describió hace pocas semanas ante el propio directorio de la empresa que se debía aplicar «tolerancia cero», y que él personalmente iniciaría el proceso de «blanqueo» del pago de sobornospor parte de la multinacional. Fuentes del juzgado, que fueron citadas por el diario alemán «Süddeutsche Zeitung» (que junto con la revista «Der Spiegel» llevan la punta de la investigación), un «alto directivo» (podría ser el propio Lörscher), ya habría reconocido el pago de coimas por unos 450 millones de euros entre 1999 y 2006 (durante la presidencia de Heinrich von Pierer en la compañía), dinero que se liquidaba a partir de la existencia de una oficina financiera dentro de la compañía que manejaba fondos en negro. El esquema para el reconocimiento de pago de coimas por parte de Lörscher sería el siguiente: primero habría confirmado la existencia de la oficina, luego el tribunal le presentaría pruebas sobre los pagos y, finalmente, el directivo señalaría la existencia de la liquidación y blanquearía el pago. Con esto, según las leyes alemanas, la multa total se reduciría a la mitad, y la investigación continuaría con el «coimeado», dentro y fuera de la Unión Europea.

Esta política tendría otra ventaja para la empresa: al reconocer el pago de coimas y al haber relevado a los directivos involucrados (Von Pierer, entre otros), Siemens evitaría ser investigada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la autoridad bursátil de este país (la SEC), lo que le prohibiría continuar operando en licitaciones en ese estado, además de aplicársele multas millonarias, que extraoficialmente, se asegura, superarían los 3.000 millones de euros.

Aparentemente, el primer caso blanqueado por este sistema fue el potencial soborno para que Siemens se adjudicara varios proyectosde telecomunicación durante la Olimpíadas de Atenas 2004. El segundo caso de reconocimiento sería el de los DNI de Menem. Por esto el «Süddeustche» titula, en su edición de ayer, «Siemens habría coimeado a Menem», y utiliza para describir el caso sucesivamente la palabra « smiergeldermittungen», traducida como « investigación de los dineros del soborno», como mecanismo de blanqueo de los pagos de Siemens para blanquear su imagen. Hay un costado positivo para la Argentina. De confirmarse el pago de coimas, más específicamente si Siemens reconociera que se liquidó este soborno, el país podría reclamar la nulidad del juicio que la multinacional le sigue al país por haberse negado durante el gobierno de Fernando de la Rúa a continuar con el contrato por los DNI. Políticamente, podría ser aprovechado por el gobierno de Cristina de Kirchner para señalar al menemismo como un período de cobras generalizadas de coimas. Sin embargo, debería ser prudente. En el mismo tribunal de Munich, según afirma el propio «Süddeustche Zeitung», un alto directivo de Siemens habría afirmado en los últimos días que hay otro pago de sobornos que implica a la Argentina.

Estaría señalado Uriel Sharef, responsable de Siemens para América latina, que a fines de 2003, cuando Néstor Kirchner era presidente, habría girado unos 4,7 millones de euros «sin base jurídica». Sharef es conocido para el kirchnerismo. Desde mayo de 2003 Siemens firmó contratos con el país por más de u$s 1.600 millones en dos usinas generadoras de energía. En 2005 Néstor Kirchner visitó la planta de Alemania y dos años después Sharef fue anfitrión de Julio De Vido y Cristina de Kirchner.

Sharef fue despedido en enero de 2008 por estar eventualmente implicado en el pago de sobornos, y es uno de los directivos de Siemens investigados por maniobras ilegales en todo el mundo, en este caso, la Argentina. Sería, además, uno de los directivos que Lörshcher señalaría como culpable y que, si reconocen el pago de coimas, vería reducida su pena.

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