24 de agosto 2001 - 00:00

El déficit cero encontró defensa

Nadie podría sospechar hace un par de años que en la Ciudad de Buenos Aires Carlos Menem y Domingo Cavallo podrían concurrir juntos a una elección legislativa: es lo que sucederá con la fórmula Horacio Liendo (senador) y Daniel Scioli (diputado), que se presentará el 14 de octubre. La aparición de esta opción electoral promete contradicciones en el resto de las fuerzas políticas y cambia notoriamente el panorama electoral que se vislumbraba en la Capital:

• En principio, lo más importante de la fórmula Liendo-Scioli (que podría agregar a Adelina de Viola como candidata a senadora, secundando al abogado cavallista) es que está destinada a convertirse en la defensora más clara de la racionalidad económica que se identifica con el déficit cero. Tiene lógica, si se quiere, que esa defensa provenga del menem-cavallismo: ese sector de la política reivindicará un lineamiento que ya pusieron en práctica en la década pasada.

• El radicalismo, que podría exhibir los títulos que acredita Fernando de la Rúa en materia de racionalidad (hizo sacrificios inéditos, como bajar salarios), tendrá que ir detrás de un Rodolfo Terragno volcado al populismo y el desajuste. Sin embargo, Terragno se beneficiará indirectamente con la aparición de la otra fórmula: Liendo y Scioli, tal vez, le quiten votos a Gustavo Béliz, el principal desafiante de la propuesta radical. En otras palabras, la oposición al gobierno se verá dividida, no habrá la polarización que se insinuaba, y esto le da más chances a Terragno. Salvo que lo que suceda sea un reparto de votos entre Terragno y Liendo que opaque a Béliz. De esta manera, el gobierno (en su costado radical y en su costado cavallista) se habrá quedado con todo.

• Liendo y Scioli no serán, sin embargo, dos opositores nítidos. El asesor de Cavallo está identificado con el gobierno y acaba de prestar servicios en Washington en la negociación del auxilio del Fondo Monetario Internacional. Scioli está destinado a ocupar un cargo en el gabinete, acaso la Secretaría de Deportes, lo que se conversa en las múltiples visitas que viene realizando a la oficina del secretario general Nicolás Gallo.

• El juego político de Capital puede resultar insólito: lo mejor que puede ofrecer el gobierno lo defenderán opositores, y los candidatos del partido oficial se dedicarán a criticar y quitarle consenso a la política de De la Rúa. Pero en la provincia también habrá disparates. Raúl Alfonsín, por ejemplo, intentará despegarse del déficit cero y del ajuste fiscal. Algo incomprensible, porque, si adoptara alguna de esas banderas, tendría argumentos preciosos frente a su competidor, Eduardo Duhalde, el principal responsable del estado de quiebra en que se encuentra la provincia de Buenos Aires. Lo único que falta es que Alfonsín aplique criterios tan incomprensibles también en la Capital: algunos de sus más estrechos amigos adelantan que podría hasta pedir públicamente la renuncia de Cavallo por haberse aliado al menemismo opositor en la Ciudad de Buenos Aires.

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