Casi todo el gobierno: Hugo Moyano y Guillermo Moreno ayer en un acto del gobierno.
El camionero se desvela por despegar de las consecuencias de un crimen que explica por
una interna municipal de su sindicato. Implica a quienes fueron su tesorero y su segundo
en el gremio.
Hugo Moyano comenzó a recorrer los canales de TV para dar explicaciones que lo despeguen del caso del asesinato de un dirigente sindical de Camioneros, el ex tesorero Abel Beroiz. Moyano ahora dice que el crimen se vincula con «una interna rosarina» y admitió, pese a la ligereza con la cual lo entrevistó Gerardo Rozín, que existen inconvenientes en su sindicato.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Moyano ha logrado que esa trama, que en algunos hechos resonantes suele enlazar a jueces, policías y funcionarios, le dé el tiempo necesario para despegar del caso. La atribución a una venganza interna entre gremialistas por el manejo de los fondos del Sindicato de Camioneros ligados a la compra del Sanatorio Antártida se hizo apenas ocurrió el asesinato. Pero la lentitud de la investigación le dio casi cuatro meses a Moyano para distanciarse del caso, apartarse de Raúl Luna, a quien busca la Justicia para que diga lo que sabe. Ese beneficio no corre sólo para el sindicalista, sino también para el gobierno, que lo tiene a Moyano como socio principal y a quien le ha dado poder, cargos y subsidios que envidia más de un ministro del gabinete.
Luna fue nada menos que el segundo en la conducción del sindicato nacional de camioneros debajo de Moyano. Es imaginable qué hubiera ocurrido en otra organización sin la protección política oficial que tiene el del jefe de la CGT. La cercanía del gobierno explica por qué Moyano no ha sido citado a declarar en el caso ni como testigo, algo obvio por la relación que tenía con el asesinado Beroiz y uno de los investigados, Luna, segundo de Camioneros.
Indefensión
El temor del gobierno y de Moyano es cortar los lazos que conduzcan hacia el secretario general de la CGT que permitan hablar de autoría ideológica. Una atribución que sirvió en el pasado para arrinconara más de un personaje; ocurrió con el caso Cabezas, cuyo asesinato se explicó en la Justicia no sólo por la responsabilidad de sus ejecutores, sino también por la de sus presuntos autores ideológicos. Cuando esto ocurre, y el caso Yabrán es un ejemplo, los inculpados, más allá de las pruebas que existan, parecen quedar en estado de indefensión. Pierden la protección política, y los fiscales y jueces se sienten habilitados a avanzar sobre ellos. En ese punto quedó Alfredo Yabrán cuando se quitó la vida en un campo de Entre Ríos, cuando lo buscaba la Justicia como presunto ideólogo del ominoso asesinato del fotoperiodista José Luis Cabezas.
Moyano admitió que primerosostuvo que el crimen del ex tesorero del gremio se trataba de un caso de inseguridad porque así se lo había dicho el hijo de Beroiz. «Después me fui enterando de algunos inconvenientes, aunque nadie se podía imaginar este desenlace», afirmó Moyano en sus declaraciones emitidas por el canal C5N.
Al respecto, agregó: «Con el tiempo me di cuenta de que se debía a una interna rosarina; los hechos empezaban a decir las diferencias que había. Creo que está avanzado el tema y en poco tiempo tendremos el resultado que todos queremos para que todo quede aclarado», evaluó.
En el mismo sentido se expresó su abogado Daniel Llermanos, quien inicialmente habló de un plan para desestabilizar a Moyano y ahora también aludió a «un tema local». Incluso el abogado de la familia Beroiz apuntó a idéntica hipótesis: señaló que los problemas internos que habrían derivado en el asesinato de Beroiz fueron «netamente a nivel provincial».
Por otra parte, Moyano dijo que en la CGT no le interesa ser temido sino respetado porque, según señaló, «tenerle miedo a alguien es como el guapo del barrio: uno es el guapo hasta que un día lo agarran y lo fajan».
Y en referencia a las embestidas que sufrió por parte de sectores opositores a su conducción, apuntó: «Lo que no mata, fortalece. Lo importante es que a uno lo respeten; el cargo que tengo en mi organización es el cargo en una organización fuerte, que su actividad depende de la fortaleza del hombre», subrayó.
La investigación por el asesinato de Beroiz avanza sobre la hipótesis de un crimen por encargo. El lunes, la Policía santafesina detuvo a un adolescente de 15 años que estaría imputado como supuesto coautordel homicidio ocurrido el 27 de noviembre pasado en el estacionamiento del Automóvil Club Argentino (ACA) de Rosario.
El nombre del joven lo aportó Raúl Flores, un ex convicto que fue detenido el jueves pasado en la localidad de Tostado, en el norte santafesino, y quien el viernes confesó ante el juez haber sido uno de los autores materiales del crimen de Beroiz, y agregó que lo hizo «por encargo».
Flores, quien había asegurado que le ofrecieron 80 mil pesos para cometer el homicidio y luego sólo le pagaron 20 mil, volvió a declarar el lunes ante el juez Osvaldo Barbero.
Dejá tu comentario