16 de abril 2002 - 00:00

El Frepaso lucha por no desaparecer

Aníbal Ibarra deberá convalidar su título de presidente del Frente Grande residual, el próximo 27 de abril, cuando se reúna el congreso de esa fuerza. Una cumbre partidaria decidirá además cómo será la convivencia con el gobierno de Eduardo Duhalde. Una tercera posición ya tiene definido fundirse con el movimiento de Elisa Carrió y crear el Frepari.

Sin controlar a ninguno de los dos bloques de diputados en el Congreso, Ibarra se acota en sus reuniones con el Presidente a tratar de resolver la situación financiera de la Capital Federal que gobierna, y tiene cerca del default. No puede si quiera canjear u ofrendar apoyo en leyes, salvo el voto de su hermana senadora, quien a la vez se ha transformado en una de las rupturistas dentro del FG. En Diputados, el bloque está partido, con una porción de chachistas nostálgicos aliados con Elisa Carrió y otra que quedó en buenas relaciones con el radicalismo de Leopoldo Moreau, dando apoyo al gobierno nacional.

Ese sector, que festejó la incorporación al gabinete de Juan Pablo Cafiero, se reunió el viernes y acordó designar una mesa de 4 integrantes que lleve al otro sector las posturas que formalmente se volcarán en el encuentro partidario. Al grupo adhieren, además de Cafiero, Darío Alessandro, Nilda Garré y Rodolfo Rodil, entre otros. En la tertulia Cafiero se impulsa con la idea de que «no hay conducción hoy en el Frente Grande, una alusión cara para Ibarra. Insistió además con plantear la discusión del ser o no ser del gobierno nacional.

Para Garré, a «Ibarra no hay que retacearle apoyo» pero «tampoco a Duhalde, a quien hay que garantizar la gobernabilidad».

Esa reunión surgió al día siguiente de una resolución de María Romilda Servini de Cubría a favor de Ibarra. El jefe de Gobierno había pedido la destitución del apoderado partidario Santiago Díaz Ortiz porque éste había presentado la decisión de hacer el congreso en marzo, sin consultar a Ibarra. El frepasista envió a la Justicia la designación de su reemplazante, la legisladora porteña Laura Moresi, y la fiscalía aprobó el nombramiento, lo que para el ibarrismo constituyó una decisión de peso.

• Test

Dentro del Frente Grande hay quienes plantean que la disolución sólo requiere de un documento formal y hasta plantean el «reparto de distritos», a modo de división de bienes.

Lo cierto es que el congreso partidario debe votar la conformación de una mesa de conducción y ése será el test que soportará
Ibarra: de qué lado hace peso la mayoría, si para el rupturismo de su hermana Vilma, el de Alessandro -seguir en alianza con radicales y Duhalde- o la licuación hacia el ARI de Carrió. En ese punto todos dudan de la resolución de los problemas de cartel entre la legisladora y el jefe de Gobierno porteño. Por eso, entre otras cuestiones, el bloque que pilotea el tucumano José Vitar -en interbloque con el ARI- directamente plantea la disolución, que cada uno haga lo que quiera.

Ese camino les daría aire para concretar una idea que viene de antes de la renuncia de
Fernando de la Rúa: la conformación del Frepari.

En la pulseada, el sector de
Alessandro pelea uno a uno los congresales contra la porción de Vitar, mientras Ibarra no consigue aún arrimar fuerza. Para ese grupo, si ej jefe de Gobierno porteño consolida su titularidad en la devaluada fuerza debería, de todos modos, comulgar con la estrategia que defina la mayoría. «Que se haga el congreso de una vez, salga lo que salga», ordenó Ibarra a los suyos, como toda definición.

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