El Frepaso terminó en el diván a causa de dos damas
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El nombre de la jefa del ARI (Argentinos por una República de Iguales) circuló elogiosamente por la boca de los presentes, entre otros, el tucumano José Vittar, Rodolfo Rodil, el secretario de Medio Ambiente Oscar Massei, Aníbal Ibarra y los intendentes Alejandro Sabbatella (Morón), Edgardo Di Dio (Lomas de Zamora) y Oscar Laborde (Avellaneda). Todos imaginan una puerta de emergencia para eyectarse del oficialismo junto a los radicales buenos de la socialdemocracia.
Del otro lado del picaporte, observan a una sonriente «Lilita» que los espera con un ejemplar de la Carta a los Argentinos en la mano y un pasaje hacia la utopía. También, seguramente, estará aguardándolos con una larga demanda de autoflagelación y arrepentimiento por los servicios prestados a la política antipopular de Fernando de la Rúa. Pero esta última parte no forma parte de las fantasías frepasistas. Ya tienen bastante angustia con la fuga de Chacho y los retos de su mujer.
Carrió -por indicación del mismo Alvarez, que la halagó en su despedida mediática hacia el exilio-pasó a ocupar el rol de madre bondadosa, que los reivindicará del oficialismo culpógeno que todavía ejercen a regañadientes.
Chiernajowsky, a contrario sensu, aparece como la personificación de la peor de las pesadillas: la de la castración. La señora de Alvarez amenaza a sus compañeros del Frepaso con el corte fatal. Un mensaje imposible de captar.
Fue contundente en la deliberación del fin de semana. «Hay que tener mucho cuidado y no quedar demasiado comprometidos con el gobierno, porque Chacho nos va a marcar la cancha desde afuera», señaló con tono más que admonitorio la funcionaria porteña.
Malestar
Hubo rostros de malestar, aunque nadie se atrevió a hacerle reproche alguno. En voz baja, Graciela Fernández Meijide masculló su bronca. Hace 15 días ya había mantenido una agria discusión con Chiernajowsky por la misma circunstancia. «Si tiene algo que decirnos, que nos lo diga personalmente; porque no necesitamos que nos mande a otra persona con mensajes», protestó la frustrada aspirante a la gobernación bonaerense, luego de que la cónyuge de Alvarez invocara el nombre de Chacho para opinar.
Chiernajowsky terminó de hablar en el club de los mandato cumplido y se retiró. Los que permanecieron en el petit hotel del barrio porteño de Balvanera no repitieron aquella frase de Meijide, pero tomaron como propio el concepto de que el fundador de la agrupación no está en condiciones de bajarles línea desde la clandestinidad, aun cuando sea por intermedio de su esposa.
Además de la austera ronda de empanadas que les convidaron (estaban desilusionados porque esperaban un asado, en vista de que hay un quincho bien pertrechado en el local), éste fue el momento más incómodo de la discusión doméstica.
Para tratar de superar el mal trance, avanzaron en cuestiones menos conflictivas como la designación de una mesa de acción política que coordine el montaje de las listas de octubre con la UCR. Las sillas quedaron franqueadas por el paso al costado de los intendentes Juan Pablo Cafiero e Ibarra, que se excusaron en compromisos de gestión para abrir camino a otros pretendientes a incorporarse a la ronda de negociaciones de la Alianza. Es muy probable que ese grupo debute este viernes y que allí figuren Alessandro, Vittar, Rodil, Meijide, Horacio Viqueira (Córdoba) y el neuquino Oscar Massei (estos últimos secretario de Empleo y de Medio Ambiente de la Nación, respectivamente).



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