El Frepaso ya se siente afuera
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Alianza suspendida
También ayer Darío Alessandro confesó que la Alianza está «en suspenso», tanto como para amortiguar la desazón interna que les provoca a los suyos el desaire del gobierno nacional que no les avisa, dicen, sobre las medidas que adopta o porque no los invita a cenas como la del jueves pasado en la Rosada cuando se terminó de acordar con el bloque radical la ley que finalmente se sancionó destrabando la votación en el Congreso.
Alessandro también retiene mandatos de Chacho, como el que recibió en una reunión con el ex vicepresidente a quien consultó sobre la disciplina que debía imponer a la bancada frepasista: « Se tienen que mantener en el piso de $ 1.000 para que apliquen cualquier recorte», le ordenó el cacique.
Después de todo parece que el Frepaso, que ha decidido mantener en sus cargos a una veintena de funcionarios, entre ellos al ministro Cafiero, no se siente acotado por esa situación a recuperar el oficio de opositor que más le gusta. Por acaso insisten en que la medidas económicas adoptadas « no van a servir para llegar al anunciado objetivo del déficit cero porque van a tener un efecto recesivo que en un plazo muy breve van a llevar a un escenario de más déficit con más ajuste».
Incluso el secretario de Empleo, Horacio Viqueira, compartió la opinión del jefe del bloque, Alessandro, sobre el destino incierto de la Alianza, que justificó « porque hay cuestiones que son casi paradigmáticas, como es nuestro compromiso con los jubilados o con los sectores de los que menos tienen en la Argentina. Esto me parece que es un tema central, y el ajuste avanza en este sentido», opinó el funcionario del gobierno, contra el gobierno.
Todo dependerá tal vez de cuánto dure el round al que desafía el Frepaso, para que cumplimente el divorcio de hecho en la formalidad. Al menos hay un reloj que los mantiene en alerta, el que llega al 14 de octubre, claro.
Sobre el filo de ese cuarto oscuro corre el destino de Alessandro, quien ya no puede controlar a su tropa en diputados (él se abstuvo de votar la norma contra el bloque que preside) y a quien no parece alcanzarle un acuerdo con Cafiero y Aníbal Ibarra para imponerse. De ese trío que ensaya de conducción del Frepaso, el más ambivalente resulta ser el jefe de Gobierno porteño, ensañado en hacer un vallado a la Alianza en el distrito, como si la coalición a nivel nacional fuera otra. No se explican los propios dirigentes del Frente Grande porteño, a los que anoche intentaba contener Ariel Schifrin -vicepresidente del FG Capital-cómo Ibarra se resiste a alentar la retirada del Frepaso de la Alianza. Hacen la salvedad intangible de que en la Capital es otra la coalición, como pretende Ibarra para mantener a flote su gestión. Los dichos del jefe porteño despertaron la ira de Juan Pablo Baylac. El vocero lo calificó de que «no es serio» y de tener «una mirada voluntarista de la deuda externa».




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