El gobierno defiende su economía contra Lavagna
La serie de apariciones que hizo Roberto Lavagna en el último mes produjo ayer el resultado que acaso buscaba. Los voceros oficiosos del gobierno, encabezados por Felisa Miceli, salieron a empujarlo hacia la oposición. La ministra le reprochó quejarse ahora de males que debió remediar cuando estaba en el cargo. Miceli definió por primera vez la política económica oficial como distinta y superior a la de su antecesor y maestro. Ahora, el ex funcionario corre el riesgo de convertirse -como otros predecesores- en responsable de todos los problemas: que previó más inflación que la que tuvo Miceli en el primer trimestre, que hizo dormir un plan ganadero por dos años con lo cual alimentó más la suba de precios, que atacó a Hugo Chávez, un hombre que -asegura la funcionaria- le ha hecho bien a la Argentina en una medida en que Lavagna no ha entendido. La señal política es clara en este ataque del oficialismo y se ve cuando aparecen lenguas ácidas entrenadas en las furias que habitan en los pasillos de la Presidencia. Luis D'Elía dice que Lavagna es un personero del imperialismo que buscó favorecer empresas. Carlos Kunkel imaginó para mortificarlo que se está yendo más a la derecha y que se identifica con el Opus Dei, quizás impresionado por algún film en cartel. Eduardo Sigal criticó el sesgo antiamericano de la censura a Chávez. Jorge Busti lo cree empleado de la papelera Botnia que quiere envenenar nuestras costas. Hugo Moyano reflotó la vieja acusación de que Lavagna cree que cualquier alza de salarios es inflacionaria. Esta andanada parece echarlo a Lavagna en brazos de Raúl Alfonsín, es decir, a una oposición que ya ni recuerda por qué lo es.
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Lapidación de Roberto Lavagna, ayer, por parte de los voceros más agresivos del oficialismo (Kunkel,
D’Elía, Moyano) a los que se sumó Miceli. En la defensa, sólo Alfonsín y Storani.
«Como es sabido, desde octubre del año pasado las distintas proyecciones para el primer trimestre de 2006 daban 5% de aumento del índice de precios al consumidor. Fui testigo de su preocupación en aquellos meses», señaló Miceli. Agregó que «con mucho esfuerzo, con trabajo, con el aporte de diversos sectores, logramos en el primer trimestre de este año un índice de 2,9%», explicó.
Lavagna había criticado también esos acuerdos al considerar que está centrada únicamente sobre los precios y desatiende aspectos fiscales, monetarios, de ingresos y de productividad y producción.
La ministra añadió que esa política se nutrió «de distintas experiencias internacionales, entre ellas las de Francia, pero adaptándolas a nuestra realidad sin copiarlas mecánicamente». Respondiendo una a una las observaciones de Lavagna, Miceli defendió la política de integración con Venezuela y su ingreso al Mercosur: « Muchos sectores de la derecha tienen la misma conceptualización que el ex ministro Lavagna» y agregó que «el acercamiento de Venezuela al Mercosur no responde a impulsos sino a la decisión colectiva de los países que lo integran».
«Tenemos una gran diferencia con él -continuó-, ya que para nosotros Venezuela es un país que nos ha ayudado mucho financiera y comercialmente, y le debemos reconocimiento y respeto.» Lavagna había considerado que el ingreso de Venezuela implicaba una postura menos democrática del Mercosur y recomendó dejar «a la patota afuera», en referencia a los métodos de Hugo Chávez.




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